La alcaldesa de Santander, Gema Igual, ha hecho un llamamiento al civismo y la responsabilidad ciudadana después de las imágenes que dejó la noche de Halloween en varias calles del centro de la capital, especialmente en torno a la Plaza de Pombo. La regidora ha reconocido que “había un gran despliegue de Policía Local y Nacional”, pero aseguró que “es imposible actuar cuando hay cientos y cientos de personas en la calle”.
Igual explicó que no se puede “prohibir la entrada o acotar” un espacio público como la Plaza de Pombo durante este tipo de celebraciones, pero sí reclamó que los ciudadanos “se comporten de otra manera, especialmente en lo que tiene que ver con la salubridad, el decoro y la educación”.
Las declaraciones se producen después de que varios vecinos denunciaran la presencia de botellones, restos de basura y suciedad acumulada tras la noche festiva. “Los vecinos se merecen descansar, para eso están las ordenanzas de ruido y terrazas”, recordó la alcaldesa, quien defendió que “divertirse y respetar el descanso de los demás es totalmente compatible”.
Consciente de que en “una ciudad viva” hay fechas en las que “la convivencia se complica”, como Halloween, la ‘tardebuena’ o Nochevieja, Igual insistió en que estos episodios “deben ser excepcionales y muy pocos días al año”. Añadió que en este tipo de jornadas la prioridad de los operativos no puede ser reprimir, sino “vigilar para garantizar la seguridad de todos”, ya que “resulta inviable controlar en tiempo real a miles de personas al mismo tiempo”.
En este sentido, pidió un “compromiso” a los jóvenes para mantener la limpieza y el respeto por los espacios comunes. “Debemos comportarnos mucho mejor: había contenedores y papeleras vacías, y aun así se dejaron residuos por todas partes; eso no puede ser”, lamentó.
La alcaldesa subrayó que la clave está “en la buena educación, esa que nunca debemos perder”, y reiteró que el dispositivo policial estaba “totalmente reforzado” durante la noche de Halloween, actuando “como debía hacerlo” ante una afluencia excepcional. “Santander es una ciudad viva, pero también debe ser una ciudad cívica”, concluyó.











