Los asistentes a la fiesta rave ilegal celebrada desde el viernes en una cantera de Roiz, en el municipio cántabro de Valdáliga, han comenzado a abandonar el lugar en las últimas horas, mientras la Guardia Civil mantiene un amplio dispositivo de control en los accesos. Según los datos facilitados por la Delegación del Gobierno en Cantabria, alrededor de medio centenar de personas había salido ya de la cantera a última hora de la tarde del domingo, aunque aún permanecían dentro varios centenares de participantes.
La celebración, sin autorización y convocada a través de redes sociales, reunió a unas 400 personas y obligó a desplegar un operativo desde primera hora del sábado para evitar la entrada de más asistentes. Los agentes han establecido controles en los cinco accesos al recinto y, a medida que los jóvenes van saliendo, realizan pruebas de alcohol y drogas, además de comprobar la documentación y el estado de los vehículos. El balance provisional refleja un número muy elevado de positivos por consumo de estupefacientes, varios casos de alcoholemia y la inmovilización de algunos coches. Todos los datos de los identificados han quedado registrados, ya que la legislación contempla sanciones de entre 150 y 30.000 euros para los participantes, y multas de hasta 600.000 euros para los organizadores, cuya identidad se está investigando.
El dispositivo desplegado por la Guardia Civil incluye a unos 40 agentes, algunos llegados de comunidades vecinas, además de un grupo de antidisturbios desplazado con carácter preventivo. La intención no es disolver por la fuerza la concentración, sino garantizar la seguridad y evitar que se agrave la situación. «Están también por su propia seguridad», subrayó la teniente coronel Pilar Villasante, responsable del operativo.
La empresa Copsesa, concesionaria de la cantera, ha presentado una denuncia por la ocupación ilegal de los terrenos. El propio responsable de la compañía se personó este domingo en el lugar junto al alcalde de Valdáliga, Lorenzo González, quien mostró su sorpresa por la capacidad de convocatoria del evento y por la complejidad logística que supuso instalar un escenario en la cantera. Según explicó, el montaje se habría realizado durante varias noches, lo que permitió que pasara desapercibido para los vecinos hasta el inicio de la fiesta. «Por la noche el ruido era constante, el ‘pum pum’ y los gritos se oían a kilómetros», relató.
Aunque los accesos están bloqueados, el Ayuntamiento ha constatado que algunos jóvenes han logrado regresar a la cantera a pie desde caravanas aparcadas en pueblos cercanos como Las Cuevas o Vallines, atravesando el monte. Esta circunstancia complica la vigilancia, si bien la Delegación del Gobierno confía en que la falta de suministros termine por acelerar la salida de los participantes.
De momento, la fiesta, que comenzó el viernes y que ha mantenido en vilo a vecinos y autoridades, sigue activa aunque en progresiva disolución. Las próximas horas serán clave para que el operativo logre desalojar definitivamente la cantera y garantizar la recuperación de la normalidad en la zona.












