El proceso para dotar a Santander de un nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOUS) ha dado un paso adelante con la presentación de ofertas por parte de tres empresas que aspiran a hacerse con el contrato de redacción. Se trata del instrumento que definirá el modelo de crecimiento urbano y territorial de la capital cántabra en las próximas décadas.
El concejal de Urbanismo, Agustín Navarro, ha confirmado que el contrato cuenta con un presupuesto de 2,34 millones de euros y ha subrayado que la tramitación sigue los plazos previstos, con la intención de tener designado al equipo redactor antes de que finalice el año. La meta marcada por el Consistorio es disponer de un planeamiento plenamente operativo en los últimos meses de 2029.
El PGOUS se concibe como un contrato de servicios integral que no solo contempla la redacción del plan, sino también la elaboración de estudios complementarios, el acompañamiento en la tramitación urbanística y ambiental y la asistencia técnica durante todo el procedimiento. El proceso se articulará en fases sucesivas, que abarcan desde el diagnóstico inicial del territorio hasta la aprobación definitiva, con un papel destacado de la participación ciudadana.
Navarro ha insistido en que el Ayuntamiento quiere que el plan no se limite a ser “un documento técnico”, sino que se convierta en una especie de pacto social en torno al futuro de la ciudad, orientado a hacer de Santander un lugar habitable, sostenible, equilibrado y adaptado a los retos del siglo XXI.
El edil ha recordado que el trabajo se apoya en dos antecedentes recientes: la consulta pública desarrollada en 2020, en la que los vecinos trasladaron sus opiniones sobre el modelo de ciudad, y el documento marco publicado en 2023, que dibuja las líneas estratégicas del Santander del futuro.
Entre los ejes principales del nuevo planeamiento destacan la regeneración de barrios y espacios degradados, la protección del patrimonio natural y cultural, un uso más eficiente del suelo, la integración progresiva del puerto con el entramado urbano y el impulso de actividades vinculadas a la innovación y a la economía circular. También se incorporan compromisos claros en materia de acceso a la vivienda y de digitalización de la gestión municipal.
Objetivos estratégicos
El plan se vertebrará en torno a nueve grandes objetivos: mejorar la ordenación territorial con una visión metropolitana, revitalizar la ciudad consolidada, estrechar la relación entre puerto y ciudad, impulsar la adaptación al cambio climático, favorecer la economía urbana y circular, apostar por una movilidad sostenible, garantizar vivienda asequible, desarrollar un modelo de ciudad inteligente e innovadora y, en conjunto, reforzar la cohesión social y ambiental.
Fases del proceso
El calendario diseñado establece varias etapas de trabajo. La primera será el diagnóstico urbanístico, con una duración aproximada de cuatro meses desde la firma del contrato, en el que se analizarán de manera integral el territorio, las infraestructuras y las dinámicas sociales y económicas.
Posteriormente se abrirá una segunda fase de seis meses para elaborar un borrador del plan y el documento estratégico inicial, que incluirá la evaluación ambiental preliminar. A partir de ahí, se dará paso a la preparación de la documentación necesaria para la aprobación inicial, un trabajo que se prolongará durante unos diez meses.
Una vez que el Ayuntamiento otorgue la aprobación inicial, se abrirá un periodo de cinco meses de exposición pública, con el fin de recoger aportaciones ciudadanas y garantizar la transparencia del proceso. Después se procederá a la evaluación ambiental definitiva y a la aprobación provisional del documento, en un plazo aproximado de dos meses.
Finalmente, se prevé que la Comisión Regional de Ordenación del Territorio y Urbanismo (CROTU) emita los informes necesarios para proceder a la aprobación definitiva, que, si se cumplen los plazos, podría estar lista en un mes desde la recepción de dichos informes.
Con este calendario, el Consistorio confía en que Santander cuente antes de 2030 con un nuevo plan que actualice el marco urbanístico vigente y permita a la ciudad afrontar con garantías los desafíos demográficos, económicos, ambientales y sociales de los próximos años.













