Cantabria ha dado un pedalazo definitivo en movilidad sostenible. Este martes, el consejero de Fomento, Roberto Media, cortó la cinta del tramo Villaescusa-Penagos, el eslabón que completaba el itinerario ciclista entre El Astillero y Ontaneda, un trayecto de 34,5 km que ahora discurre sin cortes aprovechando el antiguo trazado del ferrocarril Santander-Mediterráneo.
La obra, con una inversión de 416.417 euros (60% financiado con fondos FEDER), resuelve el último cuello de botella: el cruce con la CA-142 cerca de Cabárceno. «Era el único punto donde los ciclistas debían compartir calzada. Ahora ofrecemos un recorrido seguro y continuo, integrado en el paisaje», destacó Media durante la inauguración, donde desveló que ya está en diseño el anillo ciclista de Peña Cabarga, que enlazará con Liaño.
Infraestructura con historia
Los 1.969 metros del nuevo tramo esconden joyas ingenieriles: un túnel rehabilitado de 238 metros (iluminado y pavimentado) y una pasarela metálica de 28 metros que salva el acceso al Centro de Fauna Silvestre. «Hemos respetado la memoria ferroviaria con paneles explicativos», señaló el alcalde de Villaescusa, Constantino Fernández, mientras su homólogo de Penagos, José Carlos Lavín, subrayó su impacto turístico: «Potenciará Cabárceno y la Vía Verde del Pas».
Próximas etapas
El consejero avanzó que el teleférico de Vega de Pas (cuya licitación se resolverá «en días») conectará con esta red ciclista, creando un circuito multimodal. «Usamos fondos europeos para descarbonizar el transporte y revitalizar zonas rurales», remarcó. Mientras, los ayuntamientos celebran la rapidez de unas obras que, como apuntó Lavín, «cumplen promesas políticas con eficacia».














