Hay victorias que se construyen desde el talento y el buen juego, y otras que llegan desde el sufrimiento y la fe. El Racing de Santander no tuvo su mejor tarde ante el Tenerife, en un partido trabado, lleno de imprecisiones y con un rival que supo incomodarle durante muchos minutos. Pero en la lucha por el ascenso, lo importante es sumar, incluso cuando las sensaciones no son las mejores. Y el equipo de José Alberto lo hizo: remontó en el tramo final, se llevó los tres puntos y alcanzó el coliderato de Segunda División, manteniendo intacto el sueño del regreso a Primera.
El encuentro comenzó con un Racing atenazado, sin la frescura ofensiva que ha mostrado en otras jornadas. El Tenerife, necesitado de puntos en su pelea por la permanencia, se plantó bien en El Sardinero y no tardó en demostrar que no había venido a especular. El equipo canario salió con intensidad y tuvo las primeras llegadas peligrosas, exigiendo a Ezkieta en varias ocasiones. El Racing, por su parte, apenas encontraba a Íñigo Vicente y Andrés Martín, sus jugadores más desequilibrantes, y no lograba generar peligro claro en la primera mitad.
Tras el descanso, el Tenerife confirmó su dominio con el gol de Landazuri en el minuto 58. El central visitante aprovechó un saque de esquina para imponerse en el salto y batir a Ezkieta con un cabezazo inapelable. Un golpe duro para un Racing que hasta ese momento no había dado señales de reacción. El Sardinero enmudeció por un instante, consciente de que el ascenso directo podía alejarse con esa derrota.
Sin embargo, el partido cambió completamente en el minuto 70, cuando el Tenerife se quedó con diez jugadores tras la expulsión de César Álvarez. Con superioridad numérica, el Racing se lanzó a por el empate con más ímpetu que juego, y lo encontró en el 78′, cuando Karrikaburu conectó un cabezazo certero tras un córner botado por Andrés Martín. El gol desató la locura en la grada y encendió al equipo, que se volcó en busca del tanto de la victoria.
El éxtasis llegó en el 87’. Tras un barullo en el área, Meseguer metió un balón tenso al corazón del área y Andrés Martín apareció para rematar con todo y superar a Badía. El Sardinero estalló en una celebración de las que quedan en la memoria. El Tenerife protestó, el VAR revisó la acción por una posible falta previa, pero el gol subió al marcador. Con el 2-1, los minutos finales fueron de sufrimiento, con los visitantes intentando colgar balones al área en busca de un empate que no llegó.
Con el pitido final, los jugadores del Racing se abrazaron, conscientes de que este tipo de victorias, las que llegan cuando el fútbol no fluye, son las que construyen ascensos. El equipo cántabro dormirá colíder, igualado a puntos con el Mirandés, y afronta la recta final de la temporada con el destino en sus manos. Quedan muchas batallas, pero en El Sardinero se sigue soñando con Primera.












