l Parque de la Naturaleza de Cabárceno ha confirmado el fallecimiento de Sahira, una de sus tres jirafas, debido a un fallo multiorgánico provocado por una infección en una pata. La hembra, de 11 años, estaba bajo tratamiento veterinario desde que los cuidadores detectaron el problema en una revisión rutinaria.
A pesar de todos los esfuerzos del equipo veterinario, que trabajó en coordinación con otras entidades de conservación y recurrió a medios externos, no fue posible salvar su vida. Su fallecimiento se produjo a finales de enero y ha sido confirmado tras el estudio post mortem.
El manejo de jirafas en entornos controlados es complejo debido a su altura y fragilidad ósea, lo que hace que cualquier tratamiento médico requiera extrema precaución.
Sahira llegó a Cabárceno en 2019 desde Bioparc Valencia como parte del programa de conservación ex situ (EEP) de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA). En el parque compartía espacio con otras dos jirafas trasladadas el mismo año, además de elands y avestruces, en un entorno que recrea su hábitat natural.
La subespecie de Sahira, Giraffa camelopardalis rothschildi, es una de las más amenazadas, con poblaciones en serio peligro de extinción. En cautividad, las jirafas suelen vivir entre 15 y 20 años, mientras que en la naturaleza su esperanza de vida es de 10 a 15 años.












