La flota pesquera cántabra tiene luz verde para capturar este año 1.652 toneladas de verdel —o caballa—, repartidas en 860 toneladas para los 31 barcos de cerco y 792 toneladas para los 73 buques de otras artes, como anzuelo y pequeñas embarcaciones. Sin embargo, el sector lo ve todo menos optimista: lo califica de cantidad «escasa» e «insuficiente», haciendo una valoración «mala» de la cuota provisional asignada a Cantabria en un momento de máxima «incertidumbre».
Así lo ha transmitido a Europa Press César Nates, presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Cantabria, quien añade el «miedo» del oficio ante la falta de acuerdo definitivo entre España y otros estados ribereños europeos. Pese a ello, se han fijado cuotas «de partida» porque la costera del verdel «está encima»: abierta desde enero para cerco y arrastre, mientras los barcos de otras artes esperaban resolución desde diciembre para arrancar cuanto antes.
En total, España se queda con 9.475 toneladas para verdel en Cantábrico y Noroeste, calculadas sobre el TAC vigente más un recorte previsto del 70 por ciento —algo más de 6.500 toneladas—, al que se suman las no consumidas en 2025, un año que Nates define como «fracaso» por el bajo aprovechamiento. El Ministerio de Pesca ha distribuido esa cuota entre artes y flotas regionales, pero en Cantabria el reparto genera malestar: «escasa» para la flota local, que afronta la campaña con temor a una sobrepesca que podría «colapsar» esta pesquería vital.
Nates pone el dedo en la llaga de la falta de consenso europeo, que deja la costera en vilo justo cuando el verdel migra y la mar llama. La flota de cerco, con sus 31 unidades, y las de anzuelo, que suman 73 barcos pequeños, dependen de estos caladeros para subsistir en esta comunidad autónoma donde el mar es oficio y sustento. La cuota provisional evita el parón total, pero el sector clama por más: sin pacto firme, el riesgo de agotar el recurso acecha, y el «miedo» se cuela en cubiertas y cofradías desde Santoña hasta San Vicente.
En Cantabria, donde el cerco y el anzuelo son tradición viva, esta asignación provisional —pendiente de cierre negociador— suma presión a una flota que ya lidió con el fiasco de 2025. Nates insiste en que 1.652 toneladas no bastan para una campaña digna, y el espectro de la sobrepesca podría hipotecar años venideros. Mientras, los barcos esperan el visto bueno final para las artes menores y zarpar con lo puesto, en una costera que arranca con más dudas que anzuelos.












