Un acuerdo de 2004, aprobado por la Junta de Gobierno Local, muestra que el Ayuntamiento de Santander se comprometió a hacerse cargo del mantenimiento de la senda costera entre el Faro de Cabo Mayor y la Virgen del Mar “una vez que las obras sean recibidas” por el Consistorio. El texto, firmado por el entonces alcalde Gonzalo Piñeiro y el concejal de Medio Ambiente Íñigo de la Serna, recoge además que el proyecto se adapta al planeamiento municipal y que no se oponía a asumir esas responsabilidades, porque el contrato de mantenimiento de zonas verdes ya contemplaba la posibilidad de ampliar los espacios a conservar. La información ha sido publicada, al igual que el documento, eldiario.es Cantabria.
Más tarde, en 2017, el Ayuntamiento ratificó ese compromiso respondiendo a una solicitud de la Demarcación de Costas, reiterando que, una vez finalizadas las obras, sería el Consistorio el encargado de la conservación y mantenimiento de la senda peatonal ejecutada. Esa doble referencia administrativa alimenta la lectura de que el Ayuntamiento había previsto, en el plano jurídico, asumir la gestión de la infraestructura cuando quedara formalmente concluida y puesta a su disposición.
La senda paralizada y el “proyecto de finalización”
La senda, de unos 10 kilómetros de longitud, fue construida por el Ministerio de Medio Ambiente (hoy Transición Ecológica) a través de la Demarcación de Costas, en un entorno muy sensible desde el punto de vista paisajístico y ecológico. A comienzos de la primavera de 2014, ambas administraciones, gobernadas entonces por el PP, reiniciaron trabajos en la senda, presentados como una actuación menor para “poner en valor” un elemento turístico de primer orden; sin embargo, la intervención fue vista por vecinos y colectivos ambientales como excesivamente agresiva, con cambios profundos en el paisaje costero, zahorras destruidas y numerosas estructuras de madera.
Ante la movilización ciudadana, las obras quedaron paralizadas en octubre de 2014. El Ministerio redactó después un nuevo proyecto, bautizado como “Finalización de la Senda Peatonal desde el Faro de Cabo Mayor hasta la Virgen del Mar”, que se detalló en 2016 con el objetivo de definir qué obras serían necesarias para completar las paralizadas. Sin embargo, esa segunda fase nunca llegó a ejecutarse, por lo que el complejo de pasarelas y tramos construidos quedó en un limbo: parcialmente construido, pero formalmente inacabado.
La versión del Ayuntamiento: “no es responsable mientras no acaben”
La concejala de Medio Ambiente de Santander, Margarita Rojo, ha señalado que el mantenimiento de la senda costera “no corresponde” al Ayuntamiento mientras no se hayan finalizado las obras, apoyándose en ese mismo documento de 2017 donde el Consistorio se comprometía a asumir la conservación “una vez finalizadas y recibidas las obras”. En su interpretación, el hecho de que el Ministerio reconociera en 2016 que las obras no estaban acabadas y que proyectara una “finalización” supone que el mantenimiento sigue recaer en el Estado, al no haberse producido una recepción formal de la senda por parte del Ayuntamiento.
Rojo ha insistido en que el Ayuntamiento ni recibió ni tiene constancia de ningún documento de la Demarcación de Costas remitiéndole las obras terminadas ni detallando en qué condiciones debía asumir su conservación. Para la edil, todo el proceso —diseño, ejecución, paralización y reconfiguración del proyecto— lo ha gestionado el Ministerio, por lo que atribuye al Gobierno central la responsabilidad sobre cualquier posible defecto de diseño o ejecución de la pasarela de El Bocal, más allá de la responsabilidad judicial que puedan determinar los informes forenses.
















