El consejero de Industria, Empleo, Innovación y Comercio, Eduardo Arasti, ha rechazado que exista “engaño” en torno al proyecto Altamira y ha defendido que el centro de datos únicamente está pendiente de la autorización del Estado para poder conectarse a la red eléctrica. Arasti ha sostenido que, si ese permiso llega, la actuación se desarrollará “con rapidez”, mientras que, si no se concede, la inversión terminará desplazándose a otro país.
En su comparecencia, el titular de Industria ha subrayado que se trata de un proyecto “muy maduro”, hasta el punto de que una filial del grupo promotor ya ha comprado por 9,5 millones de euros los terrenos destinados a la primera fase del campus tecnológico, pese a no contar todavía con esa habilitación administrativa. Según ha explicado, ese paso evidencia que la iniciativa avanza con una base sólida y que no se encuentra, a su juicio, en una fase meramente declarativa.
Arasti ha insistido en que el elemento clave que todavía falta no depende del Ejecutivo autonómico, sino del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que es el organismo competente para autorizar la conexión eléctrica. En ese sentido, ha reprochado a la oposición que reclame más documentación al Gobierno cántabro cuando, según ha dicho, el dato fundamental es precisamente si el Estado dará o no su aprobación a la conexión de red.
El consejero se ha mostrado además optimista sobre una respuesta favorable del Gobierno central y ha señalado que no ve “ni una sola razón” para que el Ejecutivo de Pedro Sánchez rechace una iniciativa que considera trascendente para Cantabria y también para el conjunto del país. Ha remarcado que el proyecto prevé una inversión privada de 3.600 millones de euros y la creación de miles de empleos, y ha añadido que necesita una potencia de 500 megavatios dentro de la planificación nacional para centros de datos.
Durante su intervención, Arasti ha defendido igualmente que el proyecto estaba planteado para iniciar las obras en 2026 porque se confiaba en que el nuevo mapa de la red de transporte eléctrico estuviera aprobado en 2025, algo que finalmente no ha ocurrido. Por ello, ha explicado que la previsión temporal inicial dependía de un calendario regulatorio que se ha retrasado respecto a lo previsto por la propia administración.
El responsable regional ha comparado además Altamira con el centro de datos construido por el Banco Santander en Medio Cudeyo para subrayar las ventajas competitivas de esta actuación. A su juicio, el desarrollo del campus tecnológico debe entenderse como una oportunidad estratégica para Cantabria, tanto por su volumen inversor como por su capacidad de atraer actividad tecnológica asociada a la economía digital.
Arasti ha concluido advirtiendo de que, si la autorización estatal no llega, la inversión se podría llevar a otro país, por lo que ha apelado a la responsabilidad del Gobierno central para no retrasar un proyecto que considera decisivo. En paralelo, ha reiterado su respaldo a la iniciativa y ha defendido que el Ejecutivo autonómico seguirá apoyándola hasta que pueda materializarse.












