Cantabria cierra un febrero complicado en materia de incendios forestales, con un total de 200 siniestros registrados en la región durante este mes que mañana llega a su fin. La jornada del jueves fue especialmente intensa, al provocarse nada menos que 29 fuegos nuevos, lo que eleva la cifra acumulada y pone de manifiesto la alta actividad incendiaria en estas últimas semanas.
En estos momentos, el operativo de extinción dependiente del Gobierno de Cantabria permanece activo sobre 11 de estos incendios, todos ellos concentrados en la zona central de la Comunidad Autónoma. Según ha detallado el director general de Montes, Ángel Serdio, los focos se localizan principalmente en municipios como Luena, Selaya, Vega de Pas, Lierganes, Villacarriedo, Rasines y Saró, donde las brigadas trabajan sin descanso para controlar las llamas. Esta concentración geográfica complica las labores, pero el dispositivo está desplegado en su nivel máximo de alerta, una situación que se prolongará durante todo el fin de semana para garantizar una respuesta inmediata ante cualquier nuevo conato.
Las previsiones meteorológicas para hoy apuntan a un cambio favorable en las condiciones: se espera una bajada de las temperaturas, vientos predominantes del norte y noroeste, y la llegada de precipitaciones, especialmente en la segunda mitad del día. Estas lluvias, que podrían ser moderadas en algunas zonas, ayudarán sin duda de forma significativa a las tareas de extinción y a reducir el riesgo de propagación. Aun así, los niveles de peligro se mantienen en valores medios y altos en buena parte de la región, por lo que no se bajará la guardia.
El Gobierno regional ha confirmado que el dispositivo de lucha contra incendios forestales (ILFF) seguirá operativo en toda Cantabria durante sábado y domingo, incluyendo el relevo de las brigadas de bomberos forestales para que puedan descansar y mantener su operatividad. Esta medida busca evitar el agotamiento de los efectivos y asegurar una cobertura total ante posibles emergencias. Serdio ha insistido en la importancia de esta continuidad, recordando que el fin de semana siempre conlleva un mayor riesgo por el aumento de actividad humana en el monte.













