El empleado de una empresa de seguridad acusado de agredir sexualmente a una clienta en su domicilio ha defendido este miércoles en la Audiencia Provincial de Cantabria que las relaciones mantenidas el 19 de septiembre de 2023 fueron «consentidas y mutuas».
El procesado, que se enfrenta a diez años de prisión solicitados por Fiscalía y la acusación particular, ha reconocido los hechos sexuales pero ha insistido en que todo surgió de forma «espontánea». «Fui a hacer mi trabajo, ella estaba todo el rato a mi lado, nos dimos un beso y me dejé llevar. Cometí una infidelidad a mi pareja», ha explicado durante su interrogatorio, en el que solo respondió a su abogado y al fiscal.
Según su versión, acudió por tercera vez al piso de la mujer para reparar fallos en los sensores de la alarma. Mientras colocaba regletas junto a la cama, ella se acercó mucho, se besaron y, tras una breve salida de la habitación, la víctima le dijo que estuviera «tranquilo». Terminaron en la cama, donde ella se quitó la ropa y se movió sobre él, ha relatado, negando cualquier violencia o fuerza.
La víctima, que ha declarado a puerta cerrada, se ha ratificado en su denuncia: el hombre la abrazó con fuerza, la besó sin consentimiento y la lanzó a la cama, donde la penetró tras forcejeo, desconectando la alarma durante más de tres horas. Como resultado, sufrió hematomas, ansiedad grave y un trastorno de estrés postraumático leve-moderado, por lo que requiere tratamiento psicológico y ansiolíticos. Pide además 16.000 euros de indemnización.
Dos amigas testificaron que la denunciante las llamó «gritando y llorando», «en shock» y «muy nerviosa», incapaz de articular palabra. Las policías que intervinieron la encontraron hablando «en tercera persona» y con lesiones en muñecas y muslo, mientras que al detenido le oyeron decir que «un hombre no es de piedra».
El juicio continúa este jueves con periciales y conclusiones. Fiscalía reclama además 15 años de alejamiento y inhabilitación para trato con menores.













