La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga (PP), ha dado las gracias a la alcaldesa de Castro Urdiales, Susana Herrán (PSOE), por su disposición a acoger un nuevo centro para menores migrantes, pero ha lanzado un aviso claro: hace falta «responsabilidad institucional, prudencia y discreción». «No podemos estar anunciando a los cuatro vientos dónde ponemos cada recurso, porque siempre habrá quien intente liar la madeja y montar otro lío», ha advertido tras un acto en Valdecilla.
Todo en referencia a lo vivido en Cartes, donde la apertura de un hogar similar desató un clima de bronca vecinal, estigmatización injusta de los chavales y un enfrentamiento que nadie quiere repetir. «Hemos aprendido la lección todos, y toca poner de nuestra parte para que no vuelva a pasar. Es una obligación política, moral y social», ha insistido Buruaga, que valora el cambio de tono de Herrán frente a la postura de la regidora de Cartes, Lorena Cueto (también socialista).
«Hay que volver a la normalidad, con prudencia y poniendo el interés superior del menor por delante de todo», ha agregado, confirmando que su Ejecutivo seguirá abriendo estos centros si Madrid sigue enviando chicos. No le gustan los criterios del reparto central, «una imposición del Gobierno de Sánchez que hemos recurrido hasta la saciedad», pero «hay que cumplir la ley y proteger a los más vulnerables».
Actúan con «criterios técnicos intachables, la máxima discreción y sensibilidad», ha defendido. La normativa de protección de menores es «sagrada», y aunque la red cántabra llegó «agotada» y sin capacidad, están ampliándola a contrarreloj. Eso sí, lamenta la falta de planificación por no tener datos de antemano del Gobierno central.
Herrán ya sabe «todo lo que maneja el Ejecutivo regional», ha cerrado Buruaga, que pone el foco en dar cobijo en las mejores condiciones posibles a estos chicos que llegan sin más aviso.













