Aena ha puesto sobre la mesa una propuesta ambiciosa para el aeropuerto Seve Ballesteros de Santander: inyectar 61,7 millones de euros entre 2027 y 2031, una cifra que cuadruplica los 14,8 millones destinados al quinquenio anterior (2022-2026). Esta subida brutal responde al Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA), que contempla casi 13.000 millones en total para modernizar la red de 46 aeropuertos y dos helipuertos españoles, adaptándolos al boom de pasajeros, con foco en capacidad, seguridad y sostenibilidad. El Consejo de Administración de Aena ya lo ha aprobado y lo ha enviado a la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) y la CNMC para su tramitación, con consultas a aerolíneas y usuarios durante cinco meses previos.
Entre las actuaciones estrella para el Seve destaca la ampliación de la sala de embarque no Schengen, vital para vuelos internacionales fuera del espacio común europeo, junto al diseño funcional del terminal para prever necesidades futuras y una regeneración profunda del pavimento de la pista por motivos de mantenimiento. Para financiar este empujón, Aena plantea un repunte medio anual en tarifas de 25 céntimos por pasajero en Santander, que podría bajarse a 10 si aplican incentivos, manteniendo así competitividad en un modelo híbrido público-privado que ha hecho de Aena la mayor gestora aeroportuaria mundial por tráfico y bolsa.
Contexto nacional y pasos pendientes
Este DORA 3, anunciado por el presidente Pedro Sánchez en Alicante como el mayor plan inversor en dos décadas, busca preparar las infraestructuras para el crecimiento previsto de demanda, con Madrid-Barajas llevándose más de 4.400 millones y Barcelona-El Prat unos 1.765, aunque Santander se beneficia de un salto porcentual enorme respecto al periodo previo. Ahora, el documento irá a los Comités de Coordinación Aeroportuaria de las comunidades, convocados por la DGAC, antes de la aprobación final por el Consejo de Ministros a más tardar en septiembre de 2026. En Cantabria, esta noticia llega en un momento dulce para el Seve, que ya vio en diciembre de 2024 cómo Aena destinaba 3,4 millones a mejoras como integrar el anexo de recogida de equipajes no Schengen, ampliar aceras lado aire o crear una campa para coches de alquiler sin conductor.
Por qué importa para Cantabria y el norte
El salto de inversión en el Seve Ballesteros no es un capricho: refleja la confianza en un aeropuerto que ha ido ganando tráficos internacionales y que necesita infraestructuras a la altura para competir con Vigo, Bilbao o el propio Logroño-Agoncillo, donde Aena prevé 14,1 millones en el mismo periodo. Fuentes del sector destacan que estas obras no solo mejorarán la experiencia del pasajero –con más espacio en embarques y pistas en perfecto estado–, sino que impulsarán la conectividad de Cantabria con Europa y más allá, atrayendo turismo, negocios y residentes. El modelo tarifario de Aena, regulado por ley desde 2014, equilibra estas necesidades con precios bajos, clave en un territorio donde el transporte aéreo es vital por la orografía y distancias.
En resumen, los 61,7 millones para Santander suponen un espaldarazo histórico que posiciona al Seve como prioridad en el mapa inversor de Aena, alineado con el plan estratégico que moldeará los aeropuertos españoles para los próximos 30 años. Pendiente solo de los últimos sellos administrativos, este anuncio de febrero de 2026 marca un antes y un después para la movilidad aérea en la región.













