Agentes de la Policía Nacional han detenido en Torrelavega a dos menores como presuntos autores de delitos de agresión sexual, corrupción de menores y revelación de secretos. La investigación apunta a que ambos participaron en la grabación y posterior difusión de un vídeo de contenido sexual protagonizado por otra menor de edad, sin su consentimiento expreso. Los hechos han conmocionado al entorno escolar donde se mueven los implicados, todos alumnos de un mismo centro educativo de la ciudad.
La pesquisa arrancó el pasado 16 de enero, cuando la madre de la víctima se presentó en la comisaría de Torrelavega para denunciar lo ocurrido. Según explicó, tuvo conocimiento del vídeo gracias a varias madres de compañeras de clase de su hija, que le alertaron de que las imágenes circulaban entre las alumnas del instituto. En esas grabaciones, la joven aparecía manteniendo relaciones sexuales con su novio en el domicilio de este, supuestamente filmadas por una amiga común sin que la afectada lo supiera ni lo autorizara.
Los investigadores reconstruyeron rápidamente el suceso: los tres menores —la víctima, el chico y la chica que grabó— se encontraban en la casa del joven cuando ocurrieron los hechos. Una vez realizada la filmación, la supuesta autora del vídeo se lo mostró a otras compañeras del curso, amenazándolas con agredirlas si alguna revelaba lo sucedido. No fue hasta el día siguiente cuando la víctima confesó a sus amigas que había cedido a mantener relaciones con el chico por la presión que tanto él como su amiga habían ejercido sobre ella.
Tras analizar el vídeo en el marco de las diligencias policiales, los agentes constataron indicios claros de falta de consentimiento por parte de la menor. En las imágenes se aprecia cómo la chica pide en varias ocasiones que cesen las acciones, pero tanto el novio como la amiga que grababa hacen caso omiso y continúan. Esta evidencia permitió a los policías avanzar en la identificación de los responsables y proceder a su detención formal como presuntos culpables de los tres delitos imputados.
Una vez concluida la investigación inicial, los dos menores fueron puestos en libertad ese mismo día, entregados a sus respectivos progenitores y puestos a disposición de la Fiscal de Menores de Guardia, que dictó las medidas cautelares oportunas. La Policía ha enfatizado la gravedad de estos casos, que combinan violencia sexual con el uso abusivo de las nuevas tecnologías entre adolescentes, un problema en auge en los últimos años en entornos escolares de toda la comunidad autónoma.
En un intento de prevenir situaciones similares, la Policía Nacional ha lanzado una serie de recomendaciones dirigidas a los padres para supervisar el uso de smartphones y tablets por parte de sus hijos. Entre los consejos, destacan advertir a los menores de que no solo pueden ser víctimas de ciberacoso o ‘grooming’ —el chantaje sexual por compartir material comprometed—, sino que también corren el riesgo de ser detenidos por conductas delictivas en la Red, como injurias, amenazas o la difusión de contenidos íntimos de otros menores.
Se insiste en la importancia de inculcar el respeto mutuo, tanto hacia los demás como exigiendo que otros lo respeten, para cortar de raíz cualquier cadena de acoso digital. En caso de recibir chantajes con fotos privadas en redes sociales o WhatsApp, los padres deben ser los primeros en enterarse, y si el asunto reviste gravedad delictiva, presentar denuncia aportando todos los detalles posibles. La Policía subraya que cualquier problema en Internet debe afrontarse de inmediato con los progenitores, sin ocultarlo, para evitar que escale de forma inesperada.
Otros avisos incluyen desconfiar siempre de extraños en la Red —ya sea para compras o contactos personales, sin asumir que quien está al otro lado es quien dice ser— y supervisar la actividad virtual de los hijos de la misma forma que se hace con sus amistades en la vida real. «Dedican gran parte de su tiempo a amigos online, y hay que conocerlos igual que a los del barrio», resume el mensaje policial, en un contexto donde estos incidentes ponen de manifiesto los riesgos de la hiperconectividad adolescente.














