La Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación ha publicado en el Boletín Oficial de Cantabria la nueva Orden Anual de Pesca que regirá en la comunidad durante 2026. La norma, en vigor desde este 21 de enero, sustituye a la correspondiente de 2025 y se dicta al amparo de la Ley de Cantabria 3/2007, de Pesca en Aguas Continentales, tras contar con el informe del Consejo Regional de Pesca Continental.
El texto fija el marco regulador para la práctica de la pesca recreativa en ríos y embalses de la comunidad, con el objetivo de compatibilizar esta actividad con la preservación de los recursos piscícolas y los hábitats acuáticos. Entre los aspectos que aborda figuran las especies pescables, los periodos y días hábiles, las tallas mínimas, los límites de captura, el material autorizado y las diferentes modalidades de pesca deportiva.
Durante 2026 podrán capturarse diez especies en aguas continentales cántabras. Destacan la trucha común, el salmón atlántico —únicamente en los tramos y ríos señalados en los anexos— y la trucha arcoíris. También estarán permitidas distintas especies ciprínidas, como el barbo, la carpa, el carpín, el gobio y el piscardo, además del black-bass y el cangrejo señal, que solo podrá pescarse en determinados tramos de las cuencas del Ebro y del Camesa.
El calendario de pesca mantiene los periodos tradicionales. En el caso del salmón, la temporada va del 1 de mayo hasta que se alcance el cupo máximo fijado en cada río, finalizando en todo caso el 30 de junio. Para la trucha común y el resto de especies, la campaña se extenderá del 1 de abril al 31 de julio. En cuanto al cangrejo señal, su pesca estará permitida entre el 1 de julio y el 15 de octubre.
La actividad podrá desarrollarse cinco días por semana —martes, miércoles, viernes, sábado y domingo— además de los días festivos nacionales y autonómicos. Los horarios se adaptarán a la luz solar: en los meses de más horas de día se podrá empezar a las 6:30 horas, mientras que en invierno el límite se fija a las 18:00 horas.
La Orden establece una talla mínima de 45 centímetros para el salmón atlántico y de 21 centímetros para la trucha común, sin exigirse talla mínima en las demás especies autorizadas. En cuanto a los cupos, cada pescador solo podrá capturar un salmón por temporada. A nivel global, se fijan máximos de 12 ejemplares en el Asón, 15 en el Pas, 6 en el Nansa y 5 en el Deva, mientras que en las zonas libres el límite por río será de tres salmones. Una vez alcanzado el cupo total, únicamente podrá practicarse la pesca en los cotos autorizados.
Para la trucha común, el cupo diario será de cinco ejemplares por pescador. En el caso del cangrejo señal no se marca límite, obligándose a sacrificar todos los ejemplares capturados. El resto de especies queda exento de limitación en cuanto al número de capturas.
La normativa mantiene la exclusividad de la pesca con caña y reitera la prohibición de realizarla desde embarcaciones o flotadores. También detalla los cebos y señuelos permitidos y refuerza la regulación de la modalidad de captura y suelta, que solo se podrá practicar con señuelos artificiales con un único anzuelo sin arponcillo y con devolución inmediata de las piezas, excepto si se trata de especies exóticas invasoras, que deberán sacrificarse.
Entre las medidas de control ambiental, la Orden impide la tenencia, transporte o liberación al medio natural de especies invasoras como la carpa, el black-bass, la trucha arcoíris o el cangrejo señal, además de prohibir su devolución al agua tras la captura. Asimismo, regula las competiciones de pesca, que únicamente podrán celebrarse en el Escenario Deportivo de Rudagüera, bajo la modalidad de captura y suelta y con un máximo de diez participantes titulares por evento.
La disposición se completa con doce anexos: once dedicados a la normativa específica de cada cuenca fluvial, detallando los tramos y zonas de pesca, y un duodécimo que recoge la valoración económica de las distintas especies a efectos de indemnizaciones por daños.
Con esta actualización normativa, el Ejecutivo cántabro reitera su apuesta por la gestión sostenible de las aguas continentales, la conservación de la biodiversidad y el fomento de una práctica pesquera responsable entre los aficionados de la comunidad.













