La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha denunciado este jueves que varios hospitales del Sistema Nacional de Salud continúan soportando altos niveles de saturación, a pesar del descenso de casos de gripe registrado en las últimas semanas. La organización achaca esta situación a la falta estructural de recursos y de personal sanitario, que estaría tensionando especialmente los servicios de Urgencias.
Entre los centros más afectados, CSIF cita al Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y al Hospital Sierrallana de Torrelavega, donde la situación se mantiene “bastante complicada”. Según el sindicato, en ambos hospitales se acumulan pacientes en los pasillos a la espera de una cama: Valdecilla mantiene más de 30 de medicina interna repartidas entre distintas plantas, y Sierrallana ha tenido que habilitar un antiguo gimnasio con 12 camas para nuevos ingresos por gripe A.
La central sindical señala que las bajas temperaturas y el aumento de enfermedades respiratorias propias del invierno, sumados a la escasez de profesionales, han agravado las dificultades en Atención Hospitalaria. Los datos de la Seguridad Social entre septiembre y diciembre —asegura CSIF— reflejan una pérdida neta de unos 22.000 puestos en el ámbito sanitario, lo que, unido a las actuales necesidades asistenciales, está provocando “una sobrecarga insostenible” para los equipos médicos y de enfermería.
Ante este escenario, CSIF exige al Ministerio de Sanidad la publicación inmediata de las cifras oficiales de refuerzo de invierno por áreas, categorías y niveles asistenciales, además de un plan nacional coordinado que permita redimensionar las plantillas de forma efectiva en los servicios más presionados. También reclama la revisión de las ratios de personal conforme a la carga asistencial real y un refuerzo estable que pueda evaluarse de manera pública y transparente.
El sindicato ha puesto como ejemplo la situación que viven hospitales de la Comunidad de Madrid —como el Ramón y Cajal, el Gregorio Marañón o el 12 de Octubre—, donde los profesionales afrontan una “sobrecarga diaria” por la afluencia de pacientes con gripe y otras infecciones respiratorias. Denuncian que la falta de refuerzos obliga a reubicar trabajadores de otras áreas para cubrir turnos en Urgencias.
Problemas similares se registran en centros de Andalucía, especialmente en Cádiz, donde las Urgencias del Hospital Puerta del Mar están saturadas y sin camas disponibles, y en el Hospital Universitario de Puerto Real la ocupación roza el 100%. En el Hospital San Carlos se ha tenido que habilitar una planta adicional, mientras que en el Punta Europa de Algeciras la falta de espacio ha obligado a utilizar la sala de espera como zona de ingreso. Según CSIF, en este último centro han llegado a pasar la noche 42 personas en Urgencias ante la imposibilidad de abrir una nueva planta de alta frecuentación por falta de personal.
En la Comunidad Valenciana, el sindicato afirma que los hospitales están “al límite”. En el Universitario de La Ribera, más de 50 pacientes permanecen en Urgencias esperando cama, una situación que también se repite en el Hospital La Fe, con pasillos repletos de enfermos. En el Hospital Arnau de Vilanova las esperas superan las cuatro horas, y en el de Llíria la Sala de Observación —preparada para 13 pacientes— atiende hasta 32 personas simultáneamente.
La situación es también preocupante en Castilla-La Mancha, donde en el Hospital Universitario de Toledo el martes aún esperaban ingreso 74 pacientes, algunos de ellos desde hacía más de 24 o incluso 48 horas. El sindicato recuerda que en diciembre se llegaron a atender en un solo día hasta 782 urgencias.
Finalmente, en Aragón, CSIF advierte de que los retrasos en Atención Primaria —de hasta tres semanas en algunos centros— están derivando una avalancha de pacientes a los hospitales. En el Miguel Servet de Zaragoza, alrededor de 40 personas esperaban esta semana su traslado a planta después de más de 24 horas en Urgencias. Los profesionales aseguran que la falta de espacio y personal provoca una “saturación crónica” que se repite cada invierno.
Con estos datos, CSIF subraya que la presión asistencial no es consecuencia puntual del repunte de enfermedades respiratorias, sino de “una deficiencia estructural que se repite año tras año” y que exige medidas inmediatas para reforzar los recursos humanos y la capacidad del sistema sanitario público.














