La alcaldesa de Santander, Gema Igual, ha subido varios enteros el tono este miércoles en su choque con la Policía Local, al cargar contra el cuerpo por sus protestas de los últimos meses y lo que ella ve como un «cambio de conducta» que ha disparado las multas por ocho y generado líos con los vecinos. En la rueda de prensa de proyectos para 2026, acompañada de su equipo, ha dejado claro que no tiene «potestad ni autoridad para mandar poner ni quitar multas», y ha afeado el «tono» de las reivindicaciones policiales que, a su juicio, han complicado la convivencia ciudadana.
Igual ha ido al grano con las bajas médicas: ha confirmado que en cinco secciones de la plantilla –tres de día y dos de noche– ha habido momentos en que el 60% o 70% de los agentes no se presentó a currar, lo que ha puesto contra las cuerdas la operativa diaria. Sobre el rechazo del colectivo a pillar horas extra en las noches clave de Navidad, ha reivindicado que «la profesionalidad, igual que la de los políticos, se mide todos los días: en las flojas, las maduras y las más verdes». Ha defendido que Santander cuenta con 250 policías para no jugársela a la suerte, sino para depender de su «responsabilidad», y que el dinero para mejoras sale del bolsillo de los contribuyentes.
La regidora ha reconocido que es «lícito» que pidan mejores condiciones laborales, pero le ha dolido especialmente unas declaraciones sindicales de que «no ha pasado nada en Santander en Navidad por suerte», algo que «no puedo admitir». Ha insistido en que el Ayuntamiento trabaja para mejorar las condiciones de policías y funcionarios, aunque «no todo se puede», y ha recordado que un agente recién entrado cobra 40.000 euros al año más extras, que pueden sumar entre 300 y casi 1.000 euros por cabeza. Le escuece la pitada que les metieron en la copa de Navidad del Ayuntamiento por el supuesto incumplimiento de acuerdos.
Ha repasado la cronología del lío: todo estalló en agosto, cuando se agotó el presupuesto para extras. «Para rascar más pasta», fueron a Pleno mientras se tramitaba, y los agentes no cobraron septiembre y octubre hasta noviembre. «Han hecho más extras de lo normal» porque los de movilidad en formación de Policía Local «no curraban», tirando de horas supletorias. Igual ha criticado que la plantilla es «buena, pero no está preparada» para picos como Nochevieja sin extras, y ve el rechazo como «presión». Se pregunta qué culpa tiene su equipo si «los propios funcionarios paralizaron» el expediente de subida de nivel, y por qué protestan si ya se les ha reconocido el 24 y 31 con un simple trámite administrativo.
La alcaldesa ha detallado las tres demandas clave: subida de nivel –con más dinero–, que el Gobierno apoyaba pero los servicios de intervención municipal vetaron por primera vez, elevando consulta al Ministerio. Luego, el reconocimiento de festivos, «ya resuelto en papeleo». Sobre las nuevas quejas del último escrito –toxicidad, cambio de turno y prolongación de jornada–, ha mostrado disposición a negociar. Ha contado que nunca se habla en Navidad, pero les abrió la puerta el 29 de diciembre si bajaban «el pistón», y declinaron.
El conflicto entre Igual y sus policías no hace más que `caldearse´, con la alcaldesa plantando cara a lo que ve como falta de profesionalidad en festivos y bajas masivas, mientras tiende un hilo para dialogar en lo nuevo.














