Las rebajas de invierno echan a andar este sábado 7 de enero en buena parte de los comercios de Cantabria y se prolongarán hasta abril, convirtiéndose en uno de los periodos de mayor actividad comercial del año. Para que los consumidores saquen el máximo partido sin riesgos, la Consejería de Industria, Empleo, Innovación y Comercio, a través de la Dirección General de Comercio y Consumo, ha lanzado una serie de recomendaciones prácticas que salvaguardan los derechos de los usuarios desde el primer día.
El primer consejo es claro: no dejarse seducir únicamente por el precio bajo. Antes de lanzarse, mejor analizar si el producto responde a una necesidad real y si el descuento ofrecido tiene sentido frente al valor habitual del artículo. La clave está en la planificación: elaborar una lista previa de lo que se necesita y establecer un presupuesto cerrado para evitar compras impulsivas de cosas que luego no se usan.
Los comercios tienen obligaciones claras durante este periodo. Toda prenda o artículo rebajado debe llevar una etiqueta que muestre de forma transparente el precio rebajado —el que efectivamente se paga— y el precio anterior, entendido como el más bajo aplicado al producto durante el mes previo al inicio de las rebajas. Esta información permite a los clientes comprobar al instante si el ahorro es real y cuánto supone en euros. Los productos en oferta deben haber estado disponibles en la tienda antes del comienzo de las rebajas, nunca se trata de mercancía defectuosa adquirida expresamente para liquidarla a precio de saldo.
Otro punto fundamental es informarse sobre las políticas de devolución y cambio antes de pagar. Si un artículo sale defectuoso —da igual que sea rebajas o no—, el vendedor está obligado a repararlo o cambiarlo. Los consumidores cuentan con un plazo de tres años para reclamar por fallos de calidad, y este derecho se mantiene intacto durante el periodo de descuentos. Guardar el ticket o factura es esencial, ya que sirve de prueba para cualquier gestión posterior de cambio, reparación o reembolso.
En las compras online, que ganan cada vez más peso en estas fechas, opera el derecho de desistimiento: 14 días naturales desde la recepción del producto para devolverlo sin dar explicaciones, siempre que se devuelva en buen estado. Los gastos de envío de vuelta suelen correr por cuenta del comprador, salvo que el vendedor indique otra cosa. Además, estos productos tienen una garantía legal mínima de tres años, por lo que ante defectos, mal funcionamiento o discrepancias con lo anunciado, el comercio debe reparar, sustituir o devolver el dinero, rebajas o no. Los sitios web están obligados a mostrar información clara sobre precio original, descuento aplicado, condiciones de devolución, plazos de entrega y costes adicionales de envío, todo antes de confirmar la compra.
La calidad no se negocia en rebajas. Los artículos deben cumplir las normativas de etiquetado y seguridad, igual que en cualquier otra época del año. Eduardo Arasti, consejero de Industria, Empleo, Innovación y Comercio, pone el acento en que estos periodos de alta actividad comercial representan “un reto para la protección de los derechos del consumidor”. Por eso, desde el Gobierno se insiste en educar y ofrecer información para que todos puedan disfrutar de las ofertas “con todas las garantías”.
Arasti también anima a apostar por el comercio local: “Especialmente en estas fechas de grandes compras, nos asegura la mejor calidad y atención personalizada, dinamiza los barrios y ayuda a mejorar la economía de Cantabria, algo que nos beneficia a todos”. Toda la información detallada sobre derechos, garantías y recomendaciones está disponible en la web de la Dirección General de Comercio y Consumo (www.comercioyconsumodecantabria.es) y en sus perfiles de redes sociales en Instagram, Facebook, X y LinkedIn.
Con estas pautas, el Gobierno quiere que las rebajas sean una oportunidad real de ahorro y no una carrera contrarreloj llena de sorpresas desagradables. Comprar con cabeza, comparar calidad y precio, y conocer los derechos marca la diferencia entre una ganga y un problema evitable.













