El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha puesto en marcha desde este lunes nuevas medidas de refuerzo para prevenir la propagación del virus de la influenza aviar. La decisión llega tras detectarse un incremento del riesgo en varios países europeos, provocado por los desplazamientos migratorios de aves silvestres y el descenso de las temperaturas.
Entre las actuaciones previstas destaca el confinamiento obligatorio de las aves de corral en las zonas catalogadas como de especial riesgo o vigilancia, una medida que afecta a 1.199 municipios de toda España, entre ellos 31 en Cantabria. Las instrucciones, contempladas en la Orden APA/2442/2006, se coordinan con las comunidades autónomas y buscan reforzar la protección del sector avícola frente al contagio.
En las zonas afectadas quedará prohibida la cría de aves al aire libre, salvo autorización expresa, que requerirá la instalación de redes o sistemas que eviten el contacto con fauna silvestre. Además, la alimentación y el agua deberán suministrarse en espacios cubiertos y no podrán usarse depósitos accesibles para aves silvestres si no han sido tratados para eliminar el virus.
El Ministerio también prohíbe el empleo de aves como reclamo, la cría conjunta de patos y gansos con otras especies y la presencia de ejemplares de corral en ferias, exposiciones o certámenes. En el resto del territorio, Agricultura llama a reforzar las medidas de bioseguridad y comunicar cualquier sospecha de infección a los servicios veterinarios oficiales.
La consejera de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación, María Jesús Susinos, ha recordado que Cantabria se adelantó a la situación el pasado verano, adoptando actuaciones preventivas tras los primeros focos registrados en otras autonomías. “Nos pusimos en contacto con los propietarios de aves y les hicimos llegar recomendaciones antes de que se detectaran los primeros casos en nuestro entorno”, explicó la consejera.
Susinos destacó también que, tras confirmarse el positivo en una gaviota en Castro Urdiales, el Ejecutivo autonómico decidió suspender concentraciones avícolas y reforzar las medidas de bioseguridad entre los profesionales del sector. A día de hoy, la comunidad continúa libre de casos en explotaciones domésticas, lo que, según la titular de Ganadería, “demuestra que anticiparse ha sido clave para mantener nuestras granjas a salvo”.
Actualmente, Cantabria mantiene sin cambios las zonas definidas por el Ministerio como de especial riesgo —que incluyen municipios del entorno del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel— y las de especial vigilancia, entre ellas Santander, San Vicente de la Barquera, Reinosa o Camargo. En total, se aplican medidas en 17 municipios de riesgo y otros 14 bajo observación.
El Departamento de Luis Planas destaca que las comunidades conservan la competencia en materia de sanidad animal, por lo que podrán adoptar medidas adicionales según evolucione la situación epidemiológica. En ese sentido, el Gobierno cántabro participará este martes en la reunión convocada por el Ministerio para estudiar una posible ampliación de las zonas afectadas. “En Cantabria ya hemos actuado en las áreas designadas y decidiremos junto al Ministerio los siguientes pasos”, señaló Susinos.
Las nuevas disposiciones, que se ajustan a la Ley 8/2003 de Sanidad Animal y a las recomendaciones europeas y de la Organización Mundial de Sanidad Animal, entran en vigor tras su publicación en el Boletín Oficial del Estado. Agricultura advierte de que su incumplimiento podrá ser sancionado conforme a la normativa vigente.












