La consejera de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación, María Jesús Susinos, ha visitado el CIFP La Granja de Heras para conocer de cerca el trabajo que desarrolla el alumnado como preparación para su incorporación al sector primario.
Durante su visita, Susinos ha valorado al centro como “un referente para la educación en Cantabria”, subrayando la “altísima calidad formativa” que ofrece. Según ha señalado, se trata de un espacio clave para garantizar el relevo generacional en el medio rural, con jóvenes cada vez más preparados técnica y tecnológicamente para afrontar los retos del futuro.
Acompañada por la alcaldesa de Medio Cudeyo, María Higuera, así como por otros representantes institucionales y del propio centro, Susinos ha recorrido las instalaciones, donde ha agradecido la implicación del profesorado por “formar con entusiasmo a quienes representan el futuro del campo cántabro”.
El director del centro, José Carlos Mico, ha detallado los distintos cursos y proyectos que se desarrollan en el CIFP, orientados a la digitalización, la innovación y la sostenibilidad.
Formación especializada y proyectos punteros
El CIFP La Granja, creado en 2014 como centro independiente del IES homónimo, se ha consolidado como un referente en la Formación Profesional orientada al sector agrario. Ofrece ciclos de grado básico, medio y superior en áreas como producción agrícola y ganadera, paisajismo y medio rural, jardinería y floristería, electromecánica, química ambiental, y agro jardinería.
Actualmente, más de 540 alumnos procedentes de distintos puntos de Cantabria y de comunidades vecinas como Asturias, País Vasco o Castilla y León cursan sus estudios en el centro. De ellos, 26 están realizando prácticas en países europeos, reflejo del enfoque internacional del CIFP. La plantilla docente está formada por 70 profesores y dispone de residencia para 30 estudiantes.
Entre sus infraestructuras destacan una explotación ganadera con 22 vacas monitorizadas por un sistema robótico y una instalación láctea para la producción de quesos, yogures y mantequilla. Además, el centro participa en proyectos de conservación de la vaca pasiega, colabora con empresas agroalimentarias y promueve iniciativas de tecnificación, como el uso de baterías eléctricas en maquinaria agrícola o el desarrollo de sistemas para reducir ataques de lobos.
También es relevante su programa de equinoterapia en colaboración con el colegio de Parayas, que permite a los menores recibir terapia asistida con caballos como parte de su atención educativa y emocional.













