El principal acusado en un juicio por trata de seres humanos y prostitución ha asegurado ante el tribunal de la Audiencia Provincial de Cantabria que la mujer con discapacidad intelectual que llevó a España desde Rumanía era su pareja sentimental y madre de su hijo, y que jamás la obligó a prostituirse. «La quiero mucho y no soy capaz de hacerle daño», ha dicho con la ayuda de un traductor. La Fiscalía solicita para él nueve años de prisión, además de una indemnización económica a la víctima.
El hombre, también de origen rumano, ha negado conocer la discapacidad de la mujer, quien según un informe del Gobierno de Cantabria tiene reconocida una discapacidad del 65%. El Ministerio Público sostiene que el acusado aprovechó la situación de vulnerabilidad de la víctima, que carecía de formación escolar y vivía en condiciones económicas precarias, para iniciar una relación sentimental con fines de explotación.
El acusado ha afirmado que se reencontraron en 2019 y decidieron venir a España con la idea de trabajar en la vendimia. Según su versión, convivieron juntos y mantenían una relación estable. “Nunca la obligué a hacer nada. No la controlaba, tenía libertad para salir, comunicarse y hasta le di uno de mis móviles”, ha declarado.
Sin embargo, la víctima, en una declaración grabada que ha sido reproducida como prueba preconstituida, asegura que fue engañada con falsas promesas de trabajo y que, ya en España, fue obligada a ejercer la prostitución. También ha manifestado haber sido violada en repetidas ocasiones, tanto por el acusado como por otros hombres.
Dos vecinos de Reinosa, también encausados, están acusados de mantener relaciones sexuales con la víctima, presuntamente sabiendo que tenía discapacidad intelectual. Ambos han negado haber tenido cualquier tipo de contacto sexual con ella. Uno de ellos ha asegurado que apenas la conocía y que ni siquiera podían comunicarse porque hablaba en rumano. “Tengo principios. Soy abuelo y padre de familia”, ha sentenciado.
La acusación particular, que representa a la víctima, solicita penas mucho más severas: hasta 19 años y medio de cárcel para el principal acusado y 15 años para cada uno de los otros dos, al incluir un delito adicional de agresión sexual continuada.
Según el escrito de la Fiscalía, el acusado creó un perfil falso a nombre de la víctima en una red social para concertar encuentros sexuales, lucrándose de ello. La situación se mantuvo hasta que la mujer logró huir de la vivienda. Fue localizada por la Policía en la calle, visiblemente alterada y con un cuchillo en la mano.
El juicio continuará durante los próximos días con la declaración de testigos y peritos, antes de que el tribunal dicte sentencia.














