La tarde prometía emociones en El Sardinero, con la afición cántabra confiando en que el Racing recuperara la sonrisa tras los últimos tropiezos. Sin embargo, el Huesca, sólido y efectivo, se llevó los tres puntos gracias a un solitario gol en el minuto 68 que dejó a los locales sin opciones de redimirse.
El partido comenzó con un Racing dispuesto a dominar, buscando conectar a través del triángulo Vencedor-Vicente-Andrés, aunque sin fortuna para generar peligro real. Enfrente, el Huesca aguardaba paciente para salir al contraataque con la velocidad de Soko, exracinguista, como su principal arma ofensiva.
En una primera mitad sin goles, Lago Junior y Arana tuvieron las mejores oportunidades para los verdiblancos, pero Dani Jiménez, el guardameta visitante, se mostró infranqueable, protagonizando intervenciones decisivas, incluida una espectacular parada a un derechazo que iba directo a la escuadra.
Tras el descanso, José Alberto buscó más dinamismo dando entrada a Suleiman por Lago Junior, pero la igualdad en el marcador se mantuvo. El punto de inflexión llegó en el minuto 68, cuando un error de Vencedor en un pase atrás dejó la pelota a los pies del camerunés del Huesca, que no desaprovechó la ocasión para superar a Ezkieta con un disparo certero.
El Racing no se rindió y en el tramo final del encuentro buscó con insistencia el empate. Andrés tuvo la más clara con un remate a bote pronto que pasó rozando el palo, mientras que Ezkieta evitaba que el Huesca ampliara su ventaja con varias intervenciones destacadas. Los cántabros realizaron cambios ofensivos, incluyendo la entrada del canterano Diego Díaz, que debutó ante la afición de El Sardinero. A pesar de su energía, el marcador no se movió.
En el minuto 90, el árbitro añadió tres minutos de esperanza, pero el esfuerzo no fue suficiente. El pitido final certificó una nueva derrota para un Racing que, pese a no escatimar en entrega, sigue atascado en su lucha por escalar posiciones en la tabla.
El resultado deja al Racing con la necesidad urgente de reaccionar en los próximos compromisos. La afición, que una vez más convirtió El Sardinero en una caldera, espera que el equipo encuentre el rumbo para cerrar el año con mejores sensaciones. Por su parte, el Huesca regresa a casa con una valiosa victoria que le consolida en la zona media de la clasificación.











