El Pabellón Vicente Trueba se convirtió en el escenario de una jornada de marcado simbolismo: el Grupo Alega Cantabria, con la permanencia ya asegurada, se midió ante el Flexicar Fuenlabrada, uno de los candidatos de la zona alta de la tabla, en un choque de desahogo competitivo más que de supervivencia. El partido terminó con victoria visitante por 80‑89, pero el resultado pasó a un segundo plano ante el hecho de que los hombres de Lolo Encinas certificaron, horas antes de saltar a la cancha, que van a seguir formando parte de la Primera FEB la próxima temporada.
Desde el inicio, el Flexicar Fuenlabrada se mostró más rodado en el manejo de las posesiones, buscando siempre el ritmo de partido que le permite explotar su músculo físico y su experiencia en la zona pintada. Los madrileños marcaron el tono defensivo, presionando las líneas de pase del Grupo Alega y obligando a sus rivales a tirar desde posiciones menos cómodas. El primer cuarto se cerró con un 20‑18 favorable a Fuenlabrada, un parcial que auguraba el carácter igualado que iba a tener el choque, aunque con la sensación de que el equipo de Antonio Morales se sentía más cómodo en la lectura de las transiciones.
En el segundo período, el conjunto visitante fue afianzando poco a poco su superioridad en el rebote y en la protección de la canasta, dos factores que se iban a convertir en claves del partido. El Flexicar Fuenlabrada se afianzó en el poste bajo, aprovechando la movilidad de su pívot Augusto Lima, que se mostró muy activo en el rechazo, el cierre de la zona y el cierre de huecos en el tablero defensivo. El segundo cuarto acabó con un 42‑37 en el marcador, lo que dejaba al equipo de Torrelavega con la necesidad de comprar más metros de campo en el segundo tiempo, algo que el propio ritmo de juego de Fuenlabrada intentaba impedir.
Al regreso de los vestuarios, el Grupo Alega salió decidido a recortar distancias, sabedor de que el partido había dejado de ser una batalla vital por el descenso, pero seguía siendo un reto de orgullo frente a uno de los conjuntos más sólidos de la categoría. El equipo cántabro buscó mayor equilibrio en el último cuarto, con un quinteto que intentó acercarse a la pintura y aprovechar algún resquicio de la defensa visitante, que se mostró algo más conservadora en el tercer cuarto. Sin embargo, el 53‑61 al final del tercer acto evidenciaba que el margen físico y la mejor lectura de los tiempos del partido seguía favoreciendo al conjunto de Fuenlabrada.
El cuarto final se convirtió, en la práctica, en un ensayo de resistencia. El Grupo Alega supo mantener la tensión en el marcador, sin dejar que su rival distanciara de forma definitiva, lo que mantuvo encendido el ambiente del Vicente Trueba durante los últimos minutos. El equipo torrelaveguense redujo el ritmo de error, cuidó el balón y aprovechó algunos fallos locales para acortar, de forma puntual, diferencias, pero no logró nunca el parcial concluyente que pudiera alterar el resultado. El 80‑89 final dejó claro que el Flexicar Fuenlabrada dominó mejor las fases decisivas, gestionando el ritmo y cerrando con solvencia la última fase del encuentro, con Augusto Lima como figura destacada en la zona pintada, tanto en ataque como en defensa.
Con la permanencia asegurada, el partido ante Fuenlabrada quedó marcado por la mezcla de alivio y exigencia: el Grupo Alega Cantabria se deshizo del lastre psicológico del descenso, pero afrontó el duelo con la misma seriedad de siempre, demostrando que es capaz de competir de tú a tú ante conjuntos de perfil más alto, incluso cuando el marcador final no acompaña. Para el Flexicar Fuenlabrada, el triunfo en el Vicente Trueba refuerza su posición en la lucha por los puestos de playoff, mientras que, para el conjunto cántabro, la jornada dejo claro que el objetivo más inmediato —mantener la categoría— queda ya cerrado, y que el resto de la temporada puede abordarse con el foco puesto en la consolidación de su base de juego y en la preparación de la próxima campaña.













