La Audiencia Provincial de Cantabria ha dictado sentencia contra siete hombres por su implicación en un conjunto de delitos relacionados con el tráfico de estupefacientes y la comercialización de vehículos de lujo sustraídos. La resolución llega después de que los acusados admitieran los hechos durante una vista de conformidad celebrada en la Sección Tercera del tribunal, en la que aceptaron las penas propuestas por la Fiscalía.
Durante la sesión, el Ministerio Público retiró la acusación presentada contra la hermana de uno de los procesados, a la que se atribuía un delito de blanqueo de capitales. El tribunal consideró probado que la mujer, al transferir dinero a su hermano, desconocía el origen ilícito de los fondos.
Según se recoge en el escrito de acusación, los condenados se dedicaban a la venta de sustancias como cocaína y hachís, actividad que complementaban con el cultivo de marihuana. En una localidad segoviana mantenían una plantación con 179 plantas en avanzado estado de crecimiento, equipada con sistemas de iluminación y ventilación destinados a optimizar la producción.
Paralelamente, el grupo adquiría vehículos robados, principalmente en Italia, que después trasladaban a España y viceversa. Antes de venderlos a terceros, modificaban su número de bastidor y otros elementos identificativos para dificultar la detección de su procedencia ilícita. Con el propósito de aparentar una actividad legal, constituyeron una sociedad mercantil que intervino en la documentación de varios automóviles de alta gama, entre ellos dos Maserati, dos Toyota, un BMW y un Alfa Romeo.
Asimismo, uno de los principales implicados creó otra empresa junto con su hermana, formalmente dedicada a inversiones, con el fin de encubrir los beneficios obtenidos a través de estas operaciones.
En los registros practicados en los domicilios de los acusados en Castro Urdiales (Cantabria), Barakaldo (Bizkaia) y Mozoncillo (Segovia), los agentes localizaron sustancias estupefacientes, material destinado a la manipulación y preparación de droga, así como numerosas placas de matrícula.
La Audiencia considera acreditado que los hechos constituyen delitos de tráfico de drogas, receptación, falsedad documental y blanqueo de capitales. El principal acusado ha sido condenado a cinco años y ocho meses de prisión, además de una multa de 30.000 euros.
Otro de los encausados, responsable igualmente de tráfico de drogas, receptación y falsedad, cumplirá cuatro años de prisión y deberá abonar 6.810 euros de multa. En un tercer caso, la condena alcanza los dos años y nueve meses de cárcel, con una sanción económica de 6.540 euros.
Un cuarto implicado ha recibido una pena de cuatro años y tres meses de prisión y 5.200 euros de multa por delitos de tráfico de drogas y receptación. Los otros tres condenados afrontan penas inferiores: dos por receptación –con condenas de quince y ocho meses respectivamente– y uno por tráfico de drogas, sentenciado a un año de prisión y al pago de 6.000 euros.













