La Policía Local de Santander ha precintado este martes dos pasarelas de la senda costera ubicadas en la zona oeste de la franja de acantilados donde se produjo el desplome de la pasarela de El Bocal, en el que se registraron cinco víctimas mortales y una joven desaparecida. La medida responde a una petición directa de la Demarcación de Costas, que ha solicitado al Ayuntamiento que se adopten gestos de seguridad preventiva en el entorno de la tragedia.
Desde el Consistorio se explica que, tras la comunicación de la Administración General del Estado, la Policía Municipal ha procedido a sellar con precintos los accesos a esas dos pasarelas de madera, de modo que el público no pueda hacer uso de ellas hasta que se realicen las inspecciones técnicas correspondientes y se valore su estado estructural.
Contexto de la tragedia y operativo de emergencias
El cierre preventivo se produce mientras continúan las tareas de búsqueda de la sexta joven, con un dispositivo que combina medios marítimos, terrestres y aéreos coordinados por Salvamento Marítimo, la Guardia Civil, la Policía Nacional, Salvamento Marítimo, Bomberos de Santander y efectivos de la Policía Local. La zona de la senda costera de El Bocal sigue siendo un foco de atención para los servicios de emergencias, que realizan inspecciones visuales y de seguridad en el entorno de la pasarela colapsada.
Además de la intervención de la Policía Local, el Ayuntamiento mantiene activo el centro de información y atención a las familias en el centro cultural Fernando Ateca, donde se canaliza el acompañamiento psicológico y la gestión de la información oficial sobre la evolución de la tragedia y el operativo de rescate.
Lógica de la medida de seguridad
La clausura de estas dos pasarelas adicionales tiene carácter preventivo: se trata de infraestructuras de madera situadas en la misma senda costera, expuestas a las condiciones climáticas y marítimas que han puesto en jaque la estabilidad de la pasarela de El Bocal. Al precintarlas, la Administración local y el Estado buscan evitar que se repita un suceso similar mientras se realiza un análisis más exhaustivo de la totalidad de la senda, la frecuencia de revisiones y la idoneidad de su mantenimiento en un entorno de acantilados y oleaje.
No se ha detallado todavía un calendario concreto de inspecciones ni de reapertura de estas estructuras, lo que refuerza el mensaje de prudencia lanzado tanto desde la Demarcación de Costas como desde el Ayuntamiento de Santander ante un escenario en el que el foco de toda la comunidad educativa y la sociedad cántabra sigue centrado en la búsqueda de la joven desaparecida.













