La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, y la candidata del Partido Regionalista de Cantabria (PRC), Paula Fernández, han acordado retomar el diálogo para intentar desbloquear la aprobación del Presupuesto autonómico de 2026, después de varios meses marcados por el distanciamiento entre ambas formaciones.
El movimiento se inició a primera hora de este martes, cuando la jefa del Ejecutivo autonómico contactó telefónicamente con la dirigente regionalista. La conversación derivó posteriormente en un encuentro celebrado en la sede del Gobierno, en Peña Herbosa, tras el cual ambas comparecieron ante los medios.
Buruaga defendió que su Ejecutivo ha mantenido “la mano tendida” durante todo este tiempo y subrayó que la aprobación de las cuentas sigue siendo una prioridad política. La presidenta insistió en que la reapertura de contactos “no dependía de quién debía llamar”, sino de la existencia de “una voluntad real de entendimiento” y de la posibilidad de trabajar sobre propuestas concretas.
En este sentido, explicó que en los últimos días había percibido un “cambio de actitud” en el PRC, tras escuchar declaraciones públicas de dirigentes regionalistas mostrando disposición al diálogo. “He entendido que existía una oportunidad y, por mi parte, esta mañana he dado el paso”, señaló.
La presidenta volvió a reivindicar el proyecto presupuestario elaborado por el Ejecutivo, al que calificó como “el mayor y más ambicioso de la historia de Cantabria”. Según defendió, se trata de unas cuentas orientadas a consolidar rebajas fiscales, reforzar las políticas de vivienda, impulsar la actividad económica y fortalecer servicios esenciales como la sanidad pública, la educación y la atención a la dependencia.
Asimismo, confirmó que ambas partes han acordado iniciar una negociación “sin líneas rojas ni exigencias imposibles”, tomando como base el proyecto de ley aprobado por el Consejo de Gobierno y remitido al Parlamento el pasado mes de octubre.
Por su parte, Paula Fernández valoró la llamada de la presidenta como un gesto “significativo” tras meses de desencuentros. “El paso lo tenía que dar la presidenta y hoy lo ha dado”, afirmó.
No obstante, la dirigente regionalista quiso marcar distancias y dejó claro que la postura del PRC seguirá guiándose por lo que definió como una “oposición responsable, seria y exigente”. En este contexto, advirtió de que esa responsabilidad “no puede confundirse con un cheque en blanco”.
Fernández recordó que su formación facilitó la aprobación de los presupuestos de 2024 y 2025, “incluso pese a incumplimientos reiterados del Gobierno”, y reivindicó las propuestas planteadas por los regionalistas desde el pasado otoño. Entre ellas, citó medidas vinculadas al refuerzo de la sanidad, la educación, el sector primario, la industria, la vivienda y la financiación municipal.
Según explicó, durante la reunión encontró a una presidenta “receptiva”, que escuchó los planteamientos regionalistas y mostró disposición a analizarlos. A partir de este nuevo escenario, el secretario general del partido, Miguel Ángel Revilla, ha convocado al Comité Ejecutivo del PRC, que se reunirá el próximo jueves para decidir si se inician formalmente las negociaciones.
La candidata regionalista avanzó que propondrá mantener la misma comisión negociadora constituida meses atrás y reiteró que cualquier eventual acuerdo con el Partido Popular tendría carácter “puntual” y circunscrito exclusivamente al ámbito presupuestario.
Fernández detalló que el PRC defenderá cambios “reales y verificables” en áreas consideradas estratégicas, reclamando un refuerzo efectivo de la atención primaria, los hospitales comarcales y los profesionales sanitarios y docentes. También subrayó la necesidad de dotar económicamente la Ley de Juventud, impulsar políticas de vivienda, apoyar al sector primario, reforzar los servicios sociales y acelerar inversiones estratégicas pendientes.
Además, incidió en la necesidad de establecer mecanismos de seguimiento, vigilancia y control de la ejecución presupuestaria. “No puede haber proyectos eternamente anunciados y eternamente pendientes. 2026 tiene que ser el año de la ejecución”, afirmó.
ANTECEDENTES: NEGOCIACIÓN FALLIDA Y ESCENARIO DE PRÓRROGA
El nuevo acercamiento entre Partido Popular y PRC llega tras el fallido intento de acuerdo presupuestario registrado a finales de 2025. Aquel proceso concluyó en diciembre sin entendimiento, después de varias semanas de contactos en las que las posiciones de ambas formaciones se fueron distanciando progresivamente.
El principal escollo de la negociación fueron las condiciones previas planteadas por el Partido Regionalista de Cantabria como base para facilitar la aprobación de las cuentas. Estas exigencias, que afectaban a distintos ámbitos de gestión, centraron buena parte de las reuniones mantenidas entre los equipos negociadores.
Desde el Ejecutivo autonómico se rechazaron algunas de esas propuestas, especialmente varias vinculadas al área sanitaria, al considerarlas inviables en los términos planteados. En relación con otras cuestiones —entre ellas el cribado de cáncer de mama, la adquisición del polígono de La Vega en Reinosa o el abono de ayudas al sector primario— el Gobierno defendió que ya se encontraban en marcha o comprometidas, interpretación que los regionalistas cuestionaron.
El intercambio de valoraciones derivó en un endurecimiento del discurso político. Mientras el PRC denunció la falta de avances reales en las conversaciones, el Partido Popular reprochó a los regionalistas mantener planteamientos que, a su juicio, dificultaban el acuerdo.
El desenlace se produjo con el anuncio de una enmienda a la totalidad por parte del PRC, al entender que no existían condiciones para el consenso. Posteriormente, PSOE y Vox registraron igualmente sus respectivas enmiendas, lo que dio lugar a un pleno monográfico en el Parlamento en el que toda la oposición sumó sus votos para devolver el proyecto presupuestario al Gobierno.
Tras ese episodio, el Ejecutivo cántabro activó el escenario de prórroga presupuestaria, con el que ha venido operando desde entonces.













