El PSOE de Cantabria ha criticado duramente la absorción de la Sociedad de Garantía de Cantabria (SOGARCA) por parte de Iberaval, calificando la operación como un “retroceso en la autonomía financiera y la capacidad de decisión” de la comunidad. La portavoz autonómica del partido, Ainoa Quiñones, ha acusado este martes a la presidenta María José Sáenz de Buruaga de “celebrar una pérdida disfrazada de avance” al participar “a bombo y platillo” en la inauguración de la nueva sede de Iberaval.
Durante una rueda de prensa, Quiñones aseguró que la integración de SOGARCA —una sociedad fundada en 1981 para facilitar financiación a pymes, autónomos y emprendedores cántabros— “supone la desaparición de una herramienta fundamental del tejido productivo de Cantabria”. “Perdemos autonomía, capacidad de decidir y control financiero sobre nuestros propios recursos”, señaló la portavoz, que se preguntó “en manos de quién estamos” y cómo puede hablarse de proyección económica “cuando se está laminando la autonomía de Cantabria y sus oportunidades”.
La dirigente socialista lamentó que, con esta operación impulsada por el Gobierno del PP en 2025, los empresarios y trabajadores por cuenta propia “lo tienen ahora mucho más difícil” para acceder al crédito. En su intervención, recordó que SOGARCA había avalado hasta la fecha 5.203 operaciones y respaldado a 1.226 empresas y profesionales, con un volumen total de 195 millones de euros gestionados.
Según el PSOE, la absorción por Iberaval —entidad con sede central en Castilla y León— supone “transferir íntegramente el patrimonio de una sociedad cántabra con 45 años de historia” a una estructura ajena a la comunidad, lo que implica “perder control sobre decisiones estratégicas que afectan directamente al tejido empresarial”.
Quiñones advirtió, además, de que la operación “debilita el apoyo al pequeño comercio, las pymes y los autónomos”, sectores en los que SOGARCA centraba su labor, y alertó del “riesgo de priorización de intereses externos” en materia de financiación. A su juicio, la desaparición de SOGARCA “no solo resta capacidad económica, sino también identidad”, dado que “era un símbolo de la autonomía y del compromiso de Cantabria con su propio desarrollo productivo”.
Por último, la portavoz socialista alertó de los posibles efectos negativos de la integración sobre el empleo, el emprendimiento y la creación de nuevas empresas, además de la reducción de la competencia entre sociedades de garantía recíproca. “SOGARCA no era solo una entidad financiera: representaba una herramienta de cohesión económica y de impulso al emprendimiento local, consolidada durante más de cuatro décadas”, concluyó.














