Efectivos del Servicio Marítimo Provincial de la Guardia Civil en Cantabria han realizado esta pasada noche un auxilio de emergencia a un barco pesquero que, en plena faena, sufrió una avería en su máquina y quedó a la deriva en una situación de grave riesgo, próximo a colisionar con las rocas en las inmediaciones del Faro del Caballo, en Santoña. La intervención se produjo cuando una patrullera de la Guardia Civil que realizaba labores de vigilancia en la zona del puerto de Laredo detectó en su radar una señal anómala cercana, sin que se apreciaran luces visibles en la embarcación, lo que levantó inmediatamente las sospechas de los agentes ante un posible incidente marítimo. Esta detección precoz resultó crucial para evitar un desenlace fatal en una zona de la costa conocida por su peligrosidad, especialmente en condiciones nocturnas y con la proximidad de acantilados y rocas.
Los guardias civiles maniobraron con rapidez hacia la posición indicada por el radar y, al aproximarse, el único ocupante del pesquero estableció contacto por el canal 16 de radio VHF, informando de la avería mecánica que le impedía poner en marcha el motor y solicitando ayuda urgente. En ese instante, la embarcación de artes menores se hallaba peligrosamente cerca de las rocas del Faro del Caballo, un punto de la geografía marítima cántabra donde las corrientes y el oleaje pueden complicar cualquier maniobra de aproximación. Para prevenir un impacto inminente, los efectivos lanzaron un cabo de remolque que fue correctamente asegurado por el patrón, quien mantuvo la calma pese a las circunstancias adversas y colaboró en todo momento con las indicaciones de la patrullera.
La operación de remolque se llevó a cabo con éxito, trasladando el pesquero desde su posición de riesgo hasta el puerto de Santoña, donde tiene su amarre habitual y donde el armador podrá emprender las reparaciones necesarias en el motor averiado. Esta actuación ejemplifica la vigilancia constante que realiza el Servicio Marítimo de la Guardia Civil en las aguas de Cantabria, un servicio esencial para la seguridad de los profesionales de la pesca, que a menudo operan en solitario y en condiciones meteorológicas variables. La rapidez en la respuesta evitó no solo daños materiales en la embarcación, sino también un peligro potencial para la integridad del tripulante, subrayando la importancia de los sistemas de radar y comunicaciones VHF en operaciones de rescate marítimo.
Este tipo de incidencias resalta los retos inherentes a la pesca artesanal en la región, donde las embarcaciones menores dependen de una mecánica fiable para sortear los peligros costeros como el Faro del Caballo, un enclave emblemático pero traicionero de la bahía de Santoña. La Guardia Civil ha reiterado su compromiso con la vigilancia 24 horas en puertos clave como Laredo y Santoña, coordinando esfuerzos con otros servicios de salvamento marítimo para garantizar la protección de vidas y bienes en el litoral cántabro. El pesquero, una vez atracado a salvo, quedará sometido a las inspecciones técnicas pertinentes antes de reanudar su actividad, completando así una intervención que transcurrió sin mayores contratiempos y con la plena cooperación del afectado.










