El Gobierno de Cantabria ha dado un paso adelante en la protección de sus recursos marinos con la compra de tres nuevas embarcaciones destinadas a la Unidad de Inspección Pesquera, tras una inversión de 151.126,58 euros. Estas unidades reemplazan a las que se empleaban desde 1981 y mejorarán la capacidad de vigilancia, control e inspección en el litoral regional.
La consejera de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación, María Jesús Susinos, ha visitado hoy las nuevas embarcaciones en compañía del director general de Pesca, Paulino San Emeterio, para conocer de cerca sus especificaciones técnicas. Susinos ha calificado este servicio como “esencial” para salvaguardar los ecosistemas y los caladeros, y ha subrayado que contar con medios actualizados permite a los inspectores actuar con mayor eficacia en la defensa de la pesca legal y la sostenibilidad del sector.
“Es un avance clave para intensificar la vigilancia de nuestros recursos pesqueros y asegurar el cumplimiento de la normativa, lo que beneficia directamente a la conservación de los ecosistemas y al futuro del sector pesquero, tan vinculado a nuestra identidad costera”, ha manifestado la consejera durante la visita. Ha destacado asimismo el “trabajo fundamental” del personal de inspección, que vela por el respeto a las normas en pesca interior, marisqueo y acuicultura, con especial énfasis en combatir el furtivismo.
La Unidad de Inspección Pesquera está formada por 15 agentes y 2 operarios de mantenimiento, que cubren puertos, ríos, bahías y todo el litoral cántabro. Anualmente realizan alrededor de 250 inspecciones, enfocadas en garantizar la legalidad y la protección de los recursos. Estas nuevas herramientas marítimas potenciarán esa labor diaria.
Las embarcaciones, de 5,3 metros de eslora y 2,15 metros de manga, están equipadas con motores fueraborda de cuatro tiempos y 80 caballos de potencia, alcanzando hasta 25 nudos de velocidad máxima. Su casco de polietileno rotomoldeado de baja densidad ofrece gran durabilidad y es 100% reciclable, con una bañera espaciosa y portón de proa que facilitan las tareas de vigilancia y control.
Pueden navegar hasta 5 millas de la costa y se dedicarán principalmente a supervisar la pesca y el marisqueo en las bahías de Santander y Santoña, así como en la ría de San Vicente de la Barquera. Además, participarán en los muestreos del plan de vigilancia de zonas productoras de moluscos bivalvos y estarán disponibles para emergencias costeras. Cada una tendrá su base en Santander, Laredo y San Vicente de la Barquera, optimizando así la cobertura de todo el litoral regional.











