Santander se encuentra en estado de shock tras el dramático accidente ocurrido en la playa de El Bocal, donde una pasarela de madera que forma parte de la senda costera se ha derrumbado, lanzando a un grupo de siete personas al vacío sobre rocas y el mar embravecido. El balance provisional eleva a cinco el número de fallecidos: cuatro alumnas y el monitor que las acompañaba, todas ellas jóvenes adultas vinculadas al Centro Integrado de Formación Profesional (CIFP) La Granja de Heras, en Medio Cudeyo.
El suceso se desencadenó alrededor de las 16.45 horas, cuando el Centro de Atención a Emergencias 112 recibió la llamada de alerta y activó de inmediato un operativo de gran envergadura que aún permanece en la zona, luchando contra la compleja orografía del acantilado y las difíciles condiciones del mar. Las siete personas —seis mujeres estudiantes, en su mayoría cántabras aunque algunas procedentes de otras regiones, y un hombre que actuaba como monitor— realizaban una ruta a pie por cuenta propia, fuera del ámbito escolar, entre la playa de El Bocal y el Instituto Español de Oceanografía. Precisamente, al cruzar una de las pasarelas de madera diseñadas para sortear los acantilados en esta zona del litoral santanderino —que une el faro de Cabo Mayor con la Virgen del Mar—, la estructura cedió por motivos aún bajo investigación, precipitándolos a una franja rocosa y al agua.
Entre las víctimas mortales, tres fueron declaradas fallecidas en el acto o poco después, mientras que una cuarta alumna, evacuada en estado crítico a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (HUMV), no pudo superar las graves lesiones sufridas. El quinto deceso, el del monitor, se confirmó a última hora de la tarde, completando así el trágico cómputo de cinco vidas segadas en este infortunio que ha conmocionado a toda Cantabria. Una de las estudiantes permanece desaparecida, con equipos especializados peinando la zona marina y costera en su busca, mientras que la única superviviente —también alumna del mismo centro— fue rescatada con vida, atendida in situ por hipotermia y trasladada al HUMV, donde recibe asistencia médica.
El dispositivo de emergencia desplegado es impresionante y multidisciplinar, con participación de bomberos del Ayuntamiento de Santander, Salvamento Marítimo —incluido el buque SAR Gavia—, el helicóptero medicalizado del Gobierno de Cantabria, drones para vigilancia aérea, Policía Local y Nacional, Guardia Civil con su Servicio Marítimo, efectivos sanitarios del 061 y del SUAP de El Sardinero, así como Cruz Roja con su embarcación y apoyo psicosocial, y personal de Costas y Protección Civil. Se ha establecido un Puesto de Mando Avanzado (PMA) en el lugar y el Ayuntamiento ha abierto el Centro Cívico Fernando Ateca para atender a familiares y allegados afectados por la tragedia.
Autoridades como la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, acompañada de la consejera de Presidencia, Interior, Justicia y Seguridad, Isabel Urrutia, y el concejal de Protección Ciudadana del Ayuntamiento, Eduardo Castillo, se personaron rápidamente en el escenario para seguir las labores sobre el terreno. La alcaldesa de Santander, Gema Igual, ha expresado su profundo pesar por esta «gran desgracia» que ha golpeado a un grupo de jóvenes «que venían a disfrutar de la naturaleza» y ha destacado la dureza del accidente. Además, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, se dirige a la capital cántabra y comparecerá mañana a las 10.00 horas en la Delegación del Gobierno para informar sobre los avances en la investigación y el operativo de rescate.
Las labores de recuperación de cuerpos y búsqueda de la desaparecida continúan en un entorno de extrema dificultad, marcado por el oleaje, la oscuridad incipiente y el terreno abrupto bajo la pasarela, por donde discurre un regato que desemboca en el Cantábrico. Toda la ciudadanía santanderina guarda luto por estas cinco víctimas y reza por la superviviente y la hallazgo de la joven que falta.














