La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, ha dado el pistoletazo de salida a las obras de recuperación ambiental de los antiguos diques de la mina de zinc de Reocín, en Torrelavega y Cartes, con una inversión de 9,1 millones de fondos europeos que salvó el actual Gobierno de una pérdida inminente. Acompañada por el consejero de Fomento, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, Francisco Javier Media, y el alcalde de Torrelavega, Javier López Estrada, Buruaga ha defendido que «cuidar el territorio es una apuesta ganadora» y ha criticado la inacción del anterior Ejecutivo, que dejó solo tres propuestas técnicas sin ajustar a los requisitos europeos.
La actuación, a cargo de Tragsa, abarcará casi 103 hectáreas en el dique 27 de Torrelavega y en el Lago de la Peña, los diques de la Barquera, Mijarojos, La Garma, Gamonedo y Pozo Jaime en Cartes. Los trabajos, que culminarán este mismo 2026, incluyen la eliminación de especies invasoras como el plumero y el bambú para plantar autóctonas –roble, laurel, abedul o fresno–, la estabilización de suelos y cobertura de depósitos mineros, la mejora de vías verdes, humedales y zonas de descanso, y medidas para potenciar la biodiversidad como nidos para murciélagos y páridos o trampas contra la avispa asiática.
Además, se instalarán estaciones de monitorización para vigilar la calidad del suelo, agua y aire, junto con mejoras en seguridad geotécnica, accesibilidad y prevención de incendios. Buruaga ha calificado la ecuación de «perfecta», ya que estos espacios regenerados actuarán como «tractor turístico, de empleo y economía local» para la comarca del Besaya. Esta intervención forma parte de un paquete de cinco proyectos europeos por cerca de 12 millones que suman 197,88 hectáreas intervenidas –equivalentes a 277 campos de fútbol–, con tres ya finalizados en Piélagos, Suances, Ramales y Ruesga, y otra en marcha en la cantera de Solvay en Miengo.
La presidenta ha reivindicado la gestión del PP, que en tiempo récord adaptó los proyectos y ejecutó los fondos que peligraban desde 2023: «Cantabria tiene hoy un Gobierno que planifica, proyecta y consigue resultados». Ha agradecido la colaboración de los alcaldes implicados –»el futuro se construye en equipo»– y ha recordado la deuda histórica con la mina de Azsa, «la más generosa del mundo», que impulsó el desarrollo industrial del Besaya durante un siglo. También ha tenido un recuerdo para el exconsejero José Luis Gil, clave en la compra de estos suelos para su restauración.












