El titular de la plaza número 1 del Tribunal de Instancia de Santander ha reconocido que Lucio Ángel Cabrejas Santos, natural de Segovia y vinculado a la UGT, fue condenado a muerte y ejecutado en 1938 “por su ideología política”. La resolución judicial atiende así la solicitud de la Fiscalía de Memoria Democrática, que promovió un expediente de jurisdicción voluntaria para esclarecer los hechos ocurridos durante la Guerra Civil.
Según se recoge en el auto dictado por el Tribunal de Instancia de Santander, Cabrejas Santos fue sometido a un juicio sumarísimo por el Consejo de Guerra Permanente número 4, que dictó una sentencia “injusta” y “sin derecho a defensa alguna”. El magistrado considera acreditado que el proceso se desarrolló por motivos ideológicos y que “no cometió delito alguno”, calificando su ejecución como “una privación de libertad y una muerte contrarias a los más elementales derechos humanos”.
La resolución destaca además el “daño irreparable” que su fusilamiento causó a su esposa e hijos, y declara expresamente que la sentencia de 1938 es nula e ilegítima por haberse dictado “al margen de las mínimas garantías procesales”.
El ministerio público, en su informe, relató que Lucio Ángel Cabrejas Santos fue detenido en octubre de 1937 e ingresó en la prisión del Colegio Salesianos de Santander. Tenía entonces 35 años, estaba casado y era padre de dos hijos.
Cabrejas militaba en la UGT desde 1925 y había sido propuesto como gestor en el Ayuntamiento de Castro Urdiales, aunque rechazó el nombramiento. Más tarde fue designado comisario político del Batallón 103, que actuó en el frente de Corconte-Renedo durante la contienda.
Tras su detención, el Ayuntamiento de Castro Urdiales remitió un informe en el que se ponía de relieve su militancia de izquierdas e incluía declaraciones testificales que señalaban su labor como comisario político. Cabrejas negó los hechos atribuidos, pero el proceso continuó y, en enero de 1938, fue condenado a la pena de muerte por adhesión a la rebelión, siendo ejecutado en julio del mismo año.
Después de analizar la documentación del procedimiento y escuchar los testimonios de sus descendientes, el juez concluye que Cabrejas Santos fue “sometido a un juicio injusto, sin posibilidad de defensa y motivado únicamente por su ideología política”, una actuación que califica como contraria a los derechos humanos más básicos.













