El Gobierno de Cantabria ha dado luz verde a un modificado del proyecto y una obra de emergencia para la reparación integral del puente sobre la ría de Cubas, la infraestructura que conecta Somo y Pedreña. La decisión llega después de que, ya con las obras de rehabilitación en marcha desde noviembre de 2024, los informes técnicos hayan revelado un deterioro «muy superior» al esperado y al recogido en el proyecto ejecutado, aprobado allá por 2022.
Así lo ha confirmado el consejero de Fomento, Vivienda, Ordenación del Territoio y Medio Ambiente, Roberto Media, que ha puesto cifra a la intervención: 5,3 millones de euros para evitar un colapso potencial y dejar los 320 metros de longitud y 11 de anchura de esta pasarela «en estado óptimo», garantizando su estabilidad por décadas. Los técnicos y la empresa adjudicataria han constatado en meses recientes que la estructura está mucho peor de lo previsto, con patologías graves por el ambiente marítimo y los casi 50 años sin mantenimiento desde su inauguración en 1978: hormigón muy dañado, acero corroído de los refuerzos y recubrimientos rotos.
Media ha explicado que se ha dedicado tiempo a medir el alcance real de estos problemas, y sobre esa base se ha aprobado la emergencia. No ha escatimado críticas al proyecto anterior, de la legislatura pasada, al que tacha de «francamente mejorable» por no reflejar la realidad: solo buscaba rehabilitación parcial de tramos de acceso, asumiendo que la estructura principal estaba bien. Nada de inspecciones exhaustivas del tablero, ensayos, catas o muestras; se basó en datos de 2008 sobre el hormigón sin actualizaciones, ignoró una vaina de pretensado rota más allá de fisuras y se limitó a refuerzos puntuales en pilas, apostando por una mera «rehabilitación superficial» para alargar la vida útil.
La factura total asciende ya a cerca de 10 millones de euros: los 5,274.000 euros de la obra de emergencia más los 723.000 euros del modificado, sumados a los 3,7 millones del proyecto inicial. Las nuevas labores abarcan el tablero entero, pilas y estribos, sustitución de petos de hormigón en accesos —irrecuperables por su degradación—, y se ha hallado interiormente zonas sin hormigón que dejan armaduras al aire, cabezas de pilas destrozadas y dos cordones de pretensado oxidados y rotos. Además, se instalará protección homologada: barrera metálica de seguridad en accesos y pretil en el puente para cumplir normativa.
Para ejecutar todo sin riesgos, se reduce el número de carriles simultáneos y se prohíben vehículos pesados, manteniendo el paso abierto pero con menos carga durante las obras. Media ha avanzado también un Plan de Inspección y Diagnóstico Estructural de puentes clave en la red regional, para ver si el caso Cubas es aislado o hay más sorpresas por Cantabria. De momento, se ha parado la licitación del puente de Pontejos para revisarlo a fondo y confirmar si su proyecto basta para seguridad y funcionalidad.
La cronología lleva la marca del caso Obras Públicas. El proyecto se adjudicó en noviembre de 2020 por 36.000 euros más IVA, con tres meses de plazo —»no se puede esperar un gran trabajo por ese precio ante millones de inversión posterior», ironiza Media—, más 81.000 euros de asistencia técnica extra. Problemas constantes: paralizado en febrero de 2021, retomado nueve meses después, y en junio de 2022 la misma empresa que lo redactó revisándolo a sí misma. Un trámite de 80 días que duró año y medio. Licitado y adjudicado en febrero de 2023 a la única oferente, justo antes del estallido del escándalo. Paralizado como uno de los 11 contratos sospechosos, el nuevo Gobierno desistió en septiembre de 2023 y relanzó todo: licitación en abril de 2024 y adjudicación en octubre a la UTE Cuevas Gestión de Obras-COMSA por 3.684.405 euros.
Media ha calificado esto como un ejemplo «claro y preocupante» del funcionamiento previo en Obras Públicas: «Se olvidó el servicio público, primaron intereses económicos de unos pocos, con contratos bajo sospecha que acabaron en corrupción conocida por todos».













