El proyecto Aguayo II, impulsado por Repsol para ampliar la central hidroeléctrica de San Miguel de Aguayo, ha recibido un impulso decisivo tras la concesión de una ayuda europea de 180 millones de euros. La Comisión Europea ha incluido la iniciativa cántabra entre los 14 proyectos transfronterizos que financiará con un total de 650 millones, al considerar que refuerza el aprovechamiento de las energías renovables y la estabilidad del sistema eléctrico.
La inversión global asciende a 900 millones de euros y contempla la creación de unos 1.000 puestos de trabajo durante su desarrollo. Su objetivo es añadir 1.000 megavatios de potencia a la central actual, que pasará de los 360 MW a 1.360 MW una vez completada la ampliación. De este modo, Aguayo II se convertirá en la segunda central de bombeo más grande de España y la tercera de Europa, con una producción estimada de 2.000 gigavatios hora anuales, suficiente para abastecer a más de 800.000 hogares.
El plan de Repsol consiste en excavar una nueva infraestructura subterránea, instalar cuatro generadores reversibles de 250 MW cada uno y conectar mediante nuevas tuberías los embalses de Alsa (nivel inferior) y Mediajo (superior). Todo ello se ejecutará manteniendo gran parte de la infraestructura existente para reducir costes, ganar eficiencia operativa y minimizar el impacto ambiental.
La compañía asegura que la mayoría de las obras estarán enterradas, lo que reducirá el impacto visual sobre el entorno, y utilizará tecnología de bombeo mejorada basada en la actual, capaz de almacenar agua en horas valle y liberar energía cuando la demanda lo requiera.
Un proyecto estratégico
Aguayo II supondrá un cambio de escala en la capacidad de almacenamiento energético del país, una pieza clave para el futuro de las energías renovables. Su diseño permitirá producir energía rápidamente en momentos de alta demanda o cuando las fuentes solares y eólicas reduzcan su generación, contribuyendo así a estabilizar la red eléctrica nacional.
El consejero de Industria, Eduardo Arasti, subrayó que la ampliación es ahora “más urgente que nunca” tras el apagón del año pasado. “Si antes Aguayo era estratégica, hoy lo es con urgencia. Es vital que el Gobierno de España defina el marco regulatorio que garantice su viabilidad”, reclamó.
Según los cálculos de Repsol, la planta evitará la emisión de más de 566.000 toneladas de CO₂ anuales, al sustituir la producción de dos centrales térmicas, y fomentará la integración de renovables en la red eléctrica, además de reducir la dependencia de combustibles fósiles e importaciones energéticas.
Autorizaciones pendientes
Aunque el apoyo europeo acerca el proyecto a su ejecución definitiva, la empresa está todavía pendiente de que el Ministerio para la Transición Ecológica publique el marco regulatorio y otorgue las autorizaciones administrativas necesarias. Entre los trámites clave figura la renovación del permiso de uso del agua durante 50 años adicionales, hasta 2080.
En este sentido, el delegado del Gobierno en Cantabria, Pedro Casares, avanzó que el Ejecutivo central “autorizará pronto” esa concesión y destacó el respaldo financiero de Bruselas. “Estos proyectos no llegan por casualidad; detrás hay mucha negociación y trabajo técnico del Gobierno de España para lograr que un proyecto estratégico para Cantabria reciba apoyo europeo”, señaló durante una visita a Santoña.
Casares aprovechó para recordar que el presidente de Repsol ha reconocido “el esfuerzo y las gestiones realizadas” para hacer posible la inversión, y criticó a la presidenta autonómica, María José Sáenz de Buruaga, por su falta de implicación. “No ha hecho nada por la central de Aguayo; todo lo conseguido se debe a la gestión del Gobierno de España ante Bruselas”, afirmó.
Impacto económico y social
En el ámbito regional, la ampliación conllevará un fuerte impulso económico para Cantabria, generando empleo directo e indirecto, favoreciendo la participación de empresas locales y abriendo nuevas oportunidades de negocio vinculadas al sector energético y de obra civil.
Con la futura autorización, Repsol podrá iniciar los trabajos preliminares mientras se tramitan los permisos finales. El Gobierno cántabro se ha mostrado favorable al proyecto y ha asegurado que los informes técnicos disponibles no han detectado obstáculos relevantes para su desarrollo.
Cuando esté operativa, Aguayo II consolidará a Cantabria como referente en energía hidroeléctrica y transición ecológica, al tiempo que reforzará la seguridad energética del conjunto del país.













