La Policía Nacional ha detenido en Santander a un hombre acusado de un delito continuado de falsedad documental y estafa, tras descubrirse que desde 2023 habría falsificado decenas de recetas médicas para conseguir medicamentos sujetos a prescripción.
La investigación comenzó en septiembre de 2025, cuando una doctora, colegiada en el Ilustre Colegio de Médicos de Cantabria, interpuso una denuncia en la Jefatura Superior de Policía al tener constancia de que alguien había utilizado su sello profesional en una receta que ella no había emitido. Según explicó, el propio Colegio le había advertido de la existencia de un documento sospechoso presentado en una farmacia.
Al revisar la receta, la médica comprobó que ni la letra ni la firma correspondían a las suyas y que nunca había tratado al supuesto paciente. Aunque el sello parecía auténtico, aseguró que nunca lo había perdido ni se lo habían sustraído.
A partir de esa denuncia, agentes especializados de la Policía Nacional iniciaron una investigación para determinar el alcance de las falsificaciones. Durante los meses siguientes, y con la colaboración del Área de Inspección y Evaluación de la Dirección General de Planificación, Ordenación, Gestión del Conocimiento y Salud Digital, los investigadores analizaron varias recetas presentadas en distintas farmacias cántabras.
Los agentes observaron un patrón repetido: una misma persona acudía con frecuencia a los mismos establecimientos y siempre presentaba recetas en formato papel —un procedimiento ya poco común para ciertos tratamientos— que presentaban indicios claros de manipulación.
Las pesquisas permitieron identificar al sospechoso, cuya profesión guarda relación con el sector sanitario, lo que presuntamente le facilitó el acceso y el conocimiento necesarios para llevar a cabo las falsificaciones. Según la Policía, el detenido habría manipulado al menos 90 recetas del Servicio Cántabro de Salud, atribuyendo las prescripciones a ocho facultativos distintos y a tres supuestos pacientes.
Finalizada la investigación y verificada la documentación con las autoridades sanitarias, los agentes procedieron a su detención. Tras prestar declaración, el hombre quedó en libertad con cargos, a la espera de ser citado por la autoridad judicial.
El fraude ocasionó un perjuicio económico superior a 600 euros al Servicio Cántabro de Salud, al haberse dispensado de manera irregular los medicamentos cubiertos por la financiación pública.













