La borrasca Ingrid ha golpeado con saña la comunidad autónoma de Cantabria este domingo, 25 de enero, donde todos los focos apuntaban al mar con su aviso rojo por olas de hasta nueve o diez metros, pero el verdadero azote ha venido del viento. Pasadas las dos de la tarde, las rachas han superado los cien kilómetros por hora en varios puntos, alcanzando picos de 117 km/h en San Vicente de la Barquera, 115 en Santander y 101 en Torrelavega, lo que ha mantenido activo el aviso naranja por viento hasta las nueve de la noche. Este temporal ha causado destrozos generalizados, con desprendimientos de tejados que han aplastado coches en barrios de la capital como el Grupo San Francisco y la cuesta de La Gándara, a la altura de la calle Los Estudiantes, dejando vehículos con techos hundidos, cristales hechos añicos y chapas rayadas, aunque por fortuna solo daños materiales y ningún herido.
El Centro de Atención a Emergencias 112 del Gobierno de Cantabria ha registrado un total de 276 llamadas relacionadas con los fenómenos adversos entre las siete de la mañana y las siete de la tarde, derivando en 173 incidencias, de las que el viento ha sido el gran protagonista con 260 avisos y 167 casos atendidos. La lluvia ha sumado nueve llamadas y seis incidencias, mientras que los fenómenos costeros han generado cuatro avisos y tres intervenciones, concentrándose la mayoría en el litoral y municipios como Santander, Santa Cruz de Bezana, Camargo y Piélagos. Los problemas más habituales han sido árboles y ramas caídos, cables sueltos, desperfectos en fachadas y cubiertas de edificios, mobiliario urbano desplazado o roto, y señalética afectada, todo sin lamentar daños personales. El pico de actividad se ha dado entre las dos y las cinco de la tarde, con 128 incidencias: 46 en la franja de las dos a las tres, 49 de tres a cuatro, y 33 de cuatro a cinco, para luego ir decreciendo aunque con tensión constante en la sala de emergencias.
Entre los incidentes más graves, los bomberos han tenido que intervenir en los desprendimientos de tejados en la capital, donde vecinos describían el «susto tremendo» al oír el estruendo de tejas y tela asfáltica volando del portal 40 del Grupo San Francisco sobre varios coches aparcados, consolándose porque «por suerte no pilló a nadie en la cabeza». En la bajada de La Gándara, lamentan el «desastre» al volver a casa y ver más vehículos dañados por un desprendimiento mayor, mientras operarios municipales retiraban escombros y la Policía organizaba los pasos para seguros, todo con una sensación térmica inferior a los diez grados. Cortes de luz prolongados han afectado a Mortera con hasta seis horas sin suministro por la caída de árbol sobre un poste desde las dos hasta las ocho de la tarde, y averías similares en Maliaño y Solares.
Otros percances han marcado la jornada: en Oyambre, la Guardia Civil cerró temporalmente la CA-236 por un árbol caído; en Santa Cruz de Bezana, las obras de un gran edificio residencial amanecerán este lunes con graves desperfectos; en el cementerio de San Román, en Santander, las tejavanas de nichos volaron arrancando lápidas y dañando paredes. El tráfico ferroviario en la línea Santander-Oviedo se interrumpió tras chocar un tren contra un poste de madera en San Vicente de la Barquera; un crucero con 1.300 pasajeros no pudo salir de Santander; y por toda la autonomía se repitieron contenedores volcados, carreteras cortadas, muros caídos y decenas de árboles arrancados. En Piélagos, un muro se desplomó sobre un vehículo durante la noche del domingo al lunes, en medio de 57 llamadas más gestionadas por el 112 entre las siete de la tarde y las siete de la mañana, con 22 incidencias casi todas por viento.
A pesar del temor inicial por el mar, las olas de hasta nueve metros se limitaron a un espectáculo para curiosos acordonado por la Policía Local en playas como El Sardinero, paseos y accesos como la avenida Manuel García Lago o Mesones, cerrados salvo para residentes y el hotel Chiqui, con prohibición de aparcar en el paseo del Camello. La lluvia ha acumulado hasta 16 litros por metro cuadrado en San Roque de Riomiera pasada las nueve de la noche, 14 en Castro Urdiales y 12 en Santander.
Para este lunes 26, la situación remite pero sigue inestable, con aviso naranja por olas hasta las diez de la mañana y amarillo hasta las dos de la tarde, cielos cubiertos con chubascos matutinos que aflojan al final, temperaturas estables y cota de nieve subiendo a 1.200 metros. El viento sur será flojo en la costa pero puede intensificarse en el interior al final del día; el 112 recuerda alejarse de la costa, asegurar objetos, evitar zonas de riesgo y llamar ante cualquier problema, además de seguir perfiles oficiales en redes para actualizaciones.














