El Ayuntamiento de Torrelavega ha decretado el cierre temporal de la piscina municipal de La Lechera ante las bajas temperaturas detectadas tanto en el agua como en el ambiente interior, que impiden el desarrollo normal de la actividad deportiva. La medida llega tras semanas de creciente malestar entre los usuarios por las deficientes condiciones del recinto, especialmente por el frío dentro del edificio y el deterioro visible de unas instalaciones que acumulan casi cuatro décadas de uso.
El cierre es el último episodio de una situación que se viene agravando desde el puente de diciembre, cuando comenzaron los fallos en el sistema de climatización y ventilación. Desde entonces, la temperatura ambiente y la del vaso principal se mantienen muy por debajo de los valores exigidos por la normativa estatal. El Real Decreto 742/2013 marca que el agua de las piscinas climatizadas debe estar entre 24 y 30 grados, con el aire uno o dos grados por encima. Sin embargo, los usuarios denuncian que estas cifras no se cumplen desde hace semanas.
La avería principal se produjo el 1 de diciembre en el sistema de calderas, lo que dejó la instalación sin calefacción durante casi veinte días debido a la espera de una pieza. Aunque el servicio se restableció posteriormente, ni el agua ni el ambiente han vuelto a estabilizarse. Desde entonces se han multiplicado las quejas por el frío, que incluso obligó a suspender los cursillos infantiles del pasado viernes y sábado, colmando la paciencia de muchas familias.
El descontento ha desembocado en una recogida de firmas con más de un centenar de apoyos para exigir una intervención urgente. “Esto ya no es un fallo puntual, llevamos meses así”, lamentan varios abonados, que también denuncian goteras en el techo, placas desprendidas, corrientes de aire en los vestuarios y problemas en las duchas. Un usuario veterano resume la situación: “Si cierran las ventanas no hay ventilación, y si las abren entra un frío insoportable”.
Las quejas son especialmente intensas entre los padres de niños de la Escuela Municipal de Natación, muchos de los cuales han decidido darse de baja. Aseguran que los menores salen temblando del agua y que las instalaciones no ofrecen las mínimas condiciones de confort.
La piscina de La Lechera, inaugurada en 1987, es la más antigua del municipio y no ha sido objeto de una reforma integral desde su apertura, pese a algunas modernizaciones puntuales. El paso del tiempo es visible: goteras, humedades, placas hundidas y vestuarios infantiles con mobiliario original, donde aún pueden verse lámparas sujetas con bridas.
Desde el Ayuntamiento reconocen las deficiencias y aseguran que se están tomando medidas. El concejal de Deportes, Nacho González, explica que “ya está en marcha la licitación del contrato de mantenimiento de instalaciones, por valor de unos 400.000 euros, que incluye la piscina de La Lechera”. Según el edil, el nuevo acuerdo permitirá “un seguimiento diario y un control más exhaustivo para mejorar el funcionamiento general del recinto”.
Mientras tanto, los usuarios temen que el cierre temporal pueda prolongarse si no se actúa con rapidez. “Al final nos la van a clausurar y nos quedaremos sin piscina”, advierten varios abonados, que confían en que las actuaciones previstas se traduzcan por fin en soluciones reales.














