El Gobierno de Cantabria ha puesto en marcha este martes el proceso de información pública del proyecto del teleférico Mirador del Pas, tras la publicación en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC) del documento técnico y del estudio de impacto ambiental. Con este trámite, el Ejecutivo da un nuevo paso hacia la ejecución de una infraestructura turística estratégica, con una inversión superior a los 23 millones de euros, que marcará un hito en la transformación y promoción turística de los Valles Pasiegos.
La iniciativa, anunciada hace un año por la presidenta María José Sáenz de Buruaga, forma parte de una agenda de inversiones diseñada para dinamizar el entorno pasiego, un área que —en palabras de la presidenta— representa “naturaleza, tradición e identidad”. Buruaga ha calificado el futuro teleférico como un “emblema del turismo sostenible”, ligado a la valorización del patrimonio natural, la creación de oportunidades en el medio rural y el impulso de la economía local.
Un proyecto integrador y sostenible
El estudio publicado hoy incluye un análisis de las distintas alternativas técnicas y ambientales, la definición de los accesos, edificaciones complementarias y servicios vinculados a su explotación. El objetivo es unir mediante transporte por cable el fondo del valle de Vega de Pas con una de las cimas próximas al Castro Valnera, en el límite de la comunidad con la provincia de Burgos, en la vertiente occidental de la Cordillera Cantábrica.
El punto de partida del recorrido se situará entre los núcleos de Pandillo y Yera, ambos pertenecientes al municipio de Vega de Pas, a unos 65 kilómetros de Santander. Según el planteamiento inicial, las cabinas podrán transportar hasta 40 personas, lo que permitirá una capacidad de 350 a 375 viajeros por hora, alcanzando una velocidad máxima de 10 metros por segundo.
Modelo de gestión mixto
La gestión del Mirador del Pas correrá a cargo de la empresa pública CANTUR, que optará por un modelo de explotación mediante concesión administrativa. De este modo, una empresa privada asumirá la inversión y explotación integral de las instalaciones durante un periodo de 40 años, incluyendo el mantenimiento, la atención al público y la promoción comercial del servicio.
Finalizado ese periodo, la infraestructura pasará a titularidad pública. CANTUR obtendrá un canon fijo anual de 100.000 euros, además de una cuantía variable en función de la actividad y el número de visitantes. Las previsiones del proyecto estiman que el teleférico podría recibir hasta 3.800 usuarios diarios en agosto, mes de mayor afluencia, y alrededor de 2.600 durante los meses de menor demanda, entre noviembre y marzo.
Un motor para el turismo y el empleo
Desde el Ejecutivo cántabro subrayan el efecto tractor del proyecto sobre otros sectores, como la hostelería, el comercio, el transporte o los servicios turísticos, claves para diversificar la economía de la comarca. Se estima que el teleférico genere alrededor de 135 empleos directos en su primer año de funcionamiento y cerca de 270 indirectos, la mayoría en ocupaciones de atención al público y servicios presenciales, fundamentales para fijar población en el entorno rural.
Los datos avalan el potencial de crecimiento de los valles pasiegos como destino turístico. Según cifras de INE, Turespaña, ICANE y CANTUR, durante 2024 la comarca recibió 64.435 viajeros y registró 188.748 pernoctaciones, con estancias medias de entre dos y cuatro días. En la última década, el número de visitantes casi se ha duplicado, pasando de 35.780 en 2015 a las más de 64.000 personas contabilizadas el pasado año.
Con la tramitación ambiental ya en marcha, el Gobierno confía en cumplir el calendario previsto y abrir el teleférico al público en 2027, consolidando así uno de los proyectos más ambiciosos de la legislatura para reforzar la imagen turística y natural de la comunidad.














