El Grupo Alega Cantabria salió al Movistar Arena sin complejos, con la determinación de quien sabe que para ganar en una de las canchas grandes de la LEB Oro hay que mandar desde el salto inicial. Y lo hizo. Amparado en una defensa sólida y en la puntería exterior de Johnson y Germán Martínez, el equipo de Lolo Encinas firmó un arranque impecable que le llevó a mandar 2-10 en apenas unos minutos, obligando a Toni Ten a detener el partido antes de que el vendaval cántabro fuese a más.
Estudiantes reaccionó tirando de fondo de armario. La entrada de Salin y McGrew dio aire al ataque colegial, mientras el perímetro cántabro se cargaba de personales demasiado pronto: dos faltas para Germán y otras dos para Johnson, condenados al banquillo cuando mejor estaban. En ese escenario apareció la primera gran noticia del día para el Alega: Lapornik. El escolta esloveno, recién aterrizado, asumió el balón como si llevara meses en la dinámica. Cerró el primer cuarto con cinco puntos sin fallo y lideró un parcial que permitió a los torrelaveguenses seguir por delante (20-24) pese al empuje estudiantil.
El segundo acto tuvo más ruido que baloncesto. Toni Ten exigió una marcha más en defensa y su equipo respondió con una agresividad que desbordó el listón de lo permisible sin encontrar demasiada respuesta en el trío arbitral. Cinco puntos seguidos de Salin voltearon el marcador (25-24) y un gancho de Asier González en la pintura estiró la ventaja (27-24). Durante unos minutos, el ataque del Alega se vio cortocircuitado por una defensa madrileña al borde –y muchas veces más allá– del reglamento.
Pero cada vez que el partido amenazaba con escaparse, volvía a aparecer Lapornik para recordar que el duelo iba a tener acento cántabro hasta el final. El esloveno se fue al descanso con 16 puntos, pleno en sus tres triples, un 3/4 en tiros de dos y un solo fallo desde la personal. Con él al timón, y el trabajo silencioso de Kande y Powell por dentro, el Alega recuperó el control del juego y se marchó a vestuarios mandando 43-49, después de ganar también el segundo parcial (23-25).
El paso por vestuarios no rebajó la intensidad del choque. Estudiantes volvió a apretar detrás, tiró de la mano caliente de Salin y empezó a encontrar mejores tiros. El escolta finlandés acercó a los suyos (50-51) y Giovanetti, con un triple, terminó de encender el pabellón. El Alega, esta vez, encontró respuesta en el músculo de Lugarini y en el carácter de Kande, que volvió a pista tras pasar por el fisio para sumar puntos y presencia en la zona (53-55).
Aun así, el tercer cuarto acabó dejando el guion abierto. Un nuevo arreón local llevó al Estu a su máxima renta hasta entonces (59-55), pero un mate de Kande y un 2+1 de Powell devolvieron el pulso al partido y dejaron un esperanzador 59-60 para afrontar los últimos diez minutos. El cuadro cántabro había sobrevivido al arreón, a la grada y a la acumulación de faltas, y seguía por delante en un escenario de máximo nivel.
El desenlace, sin embargo, llegó empañado por la diferencia de criterio en las áreas. En el último cuarto, Estudiantes tensó todavía más la cuerda en defensa y encontró en la línea de tiros libres el aliado que no había tenido en el juego fluido. A base de personales en ataque del Alega y contactos no sancionados en su propia zona, el cuadro madrileño fue volteando el marcador hasta situarse 66-62. Encinas pidió tiempo muerto, hizo visibles sus protestas al trío arbitral y trató de recomponer a los suyos, pero el rasero no cambió.
El Estu se escapó hasta el 75-67, mientras los jugadores cántabros sufrían para recibir cada balón, entre agarrones y empujones que apenas se traducían en faltas. Sólo cuando la renta local rozó los diez puntos comenzaron a caer algunas personales sobre los colegiales, momento que aprovechó el Alega para agarrarse a la épica. Johnson y, sobre todo, Samu Rodríguez –otro de los grandes nombres de la tarde, también con 16 puntos– apretaron el marcador hasta el 78-74, abriendo una pequeña ventana para la machada.
En esa frontera entre el sueño y la realidad se decidió el choque. Los últimos lanzamientos de Johnson y Samu no encontraron aro y, con el reloj ya en contra, Sergi García remató desde la personal antes de que McGrew sellara el definitivo 81-74. Estudiantes se llevó el partido, pero el Grupo Alega Cantabria se marchó del Movistar Arena con la sensación de haber competido de tú a tú, de haber ganado tres cuartos (20-24, 23-25 y 16-11; 22-14 en el último) y de que, en una cancha así, morir de pie también suma en el camino de una temporada muy larga.













