La presidenta del Gobierno de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga (PP), ha asegurado este domingo que no es su «objetivo» convocar elecciones anticipadas en la comunidad y que, si de ella depende, las descarta por completo. No obstante, ha matizado que en el actual escenario político «no se puede descartar nada», como tampoco el hecho de que no se aprueben los presupuestos para 2026.
En una entrevista en RNE, Buruaga ha rechazado explícitamente la idea de adelantar los comicios, como ha ocurrido recientemente en Extremadura y Aragón —también sin cuentas aprobadas este año—. «No estoy por hacer pasar a los cántabros por el trago de dos elecciones en un año y medio», ha aseverado, subrayando que el adelanto no es su escenario «ideal» ni prioritario.
La jefa del Ejecutivo autonómico ha insistido en la «singularidad» del sistema parlamentario cántabro, que diferenciaría esta situación de la de las otras dos comunidades, donde los comicios implican una nueva legislatura. En Cantabria, por el contrario, unas elecciones anticipadas llevarían a repetir la cita con las urnas en 2027.
Buruaga ha desvinculado esta postura de la falta de presupuestos regionales y ha recordado la «advertencia» que lanzó el pasado 1 de diciembre en el Pleno del Parlamento, cuando planteó la posibilidad de adelanto electoral ante un potencial «bloqueo absoluto» por parte de la oposición (PRC, PSOE y Vox). Según ha explicado, lo hizo al percibir un «claro clima de concertación» entre fuerzas «tan dispares» que habían llegado a la legislatura con la intención de «neutralizarse mutuamente» pero que acabaron «poniéndose de acuerdo para frenar la acción del Gobierno y parar la comunidad».
«Yo no voy a ser una presidenta marioneta que no pueda tomar decisiones de Gobierno, ni voy a permitir que se impongan en el Parlamento políticas que los ciudadanos no han elegido ni quieren», ha defendido. En ese contexto, justificó que no haría «rehenes» a los cántabros, sino que les daría «la palabra» mediante elecciones. No obstante, ha reiterado que este no es su objetivo, ya que supondría paralizar políticas y proyectos en marcha que «todavía tienen mucho recorrido y que ofrecer».
Preguntada por los resultados electorales en Extremadura —donde el PP ha ampliado su mayoría y Vox ha crecido—, Buruaga ha interpretado que confirman el «afianzamiento del proyecto de cambio del PP con más diferencia que nunca» y que los votantes han dicho «alto y claro» que rechazan «más sanchismo ni cordones sanitarios». «Ya no funciona el voto del miedo y se está certificando el fin del sanchismo», ha apostillado.
Al hilo de esto, ha pedido a Vox que «haga lectura» de esos resultados y «asuma su responsabilidad», criticando que en Cantabria hayan contribuido al bloqueo votando en contra de su investidura, de la bajada de impuestos y de tres presupuestos consecutivos. También les ha reclamado que respeten más «el principio de proporcionalidad», dado que con un 10% de los votos en la comunidad —o un 17% en Extremadura— «no se puede aspirar a imponer tus políticas a todos los ciudadanos». «Espero que todos hayamos aprendido algo», ha zanjado.
En cuanto a la posibilidad de alcanzar un acuerdo con el PRC para aprobar las cuentas de 2026 —tras apoyar los dos presupuestos anteriores de la legislatura—, Buruaga ha dejado claro que «no se resigna» y mantiene ese objetivo vivo. Ha reconocido estar abierta «al diálogo y a la escucha», pero siempre que los regionalistas aporten «un cambio» y pongan «propuestas concretas, viables y razonables encima de la mesa».
La presidenta ha precisado que todavía no ha habido contactos formales con los regionalistas y ha situado en febrero —cuando arranque el periodo de sesiones en el Parlamento— el momento idóneo para retomar las negociaciones presupuestarias. «Estoy dispuesta a hablar, pero hace falta voluntad por ambas partes», ha concluido.













