La Policía Nacional ha puesto a disposición judicial a dos hombres acusados de robo con fuerza en dos acciones delictivas ocurridas en Santander durante la semana pasada. Los detenidos, sorprendidos en distintos intentos de acceso ilegal a establecimientos comerciales, fueron identificados gracias a la rápida respuesta policial tras alertas ciudadanas y de seguridad privada, demostrando la importancia de la vigilancia vecinal en estos casos.
La primera intervención tuvo lugar pasada la medianoche del 8 de enero, cuando en torno a las 23:30 horas un vecino de La Albericia avisó al Centro Inteligente de Mando de la Policía Nacional sobre un individuo que merodeaba junto a la puerta de un comercio local. El CIMACC-091 activó de inmediato a las dotaciones más cercanas, que llegaron al lugar en pocos minutos y sorprendieron al hombre arrodillado frente a la cerradura, trabajando con una llave inglesa para forzar la entrada al establecimiento.
Los agentes no solo interrumpieron la maniobra en el momento preciso, sino que también localizaron junto al sospechoso una mochila repleta de herramientas habituales en este tipo de delitos: cuatro destornilladores de distintos tamaños, un embellecedor metálico de puerta que parecía haber sido retirado previamente, un gorro para ocultar su identidad y un par de guantes que evitaban dejar huellas. La inspección de la puerta del comercio confirmó los daños en la cerradura, compatibles con el intento de forzamiento que los policías habían interrumpido. El individuo fue detenido en ese instante como presunto autor de un delito de robo con fuerza en grado de tentativa y trasladado a comisaría para completar las diligencias.
Tres días después, el 11 de enero por la mañana, volvió a activarse el sistema de alertas del CIMACC-091. Esta vez fue el personal de seguridad privada de un importante centro comercial de Santander quien reportó la presencia de un joven merodeando por la cubierta exterior del edificio, con movimientos sospechosos que sugerían un intento de acceso no autorizado. Los vigilantes explicaron a los agentes que ya habían tenido que intervenir con esa misma persona durante la noche anterior, sospechando que pretendía colarse por el tejado.
La Policía Nacional montó entonces un dispositivo conjunto con los vigilantes para localizar al individuo, que finalmente fue descubierto escondido en una de las salas de descanso del personal. El joven había logrado entrar forzando una ventana lateral: los agentes comprobaron que la chapa metálica estaba literalmente arrancada de la pared, dejando claro el procedimiento violento empleado para acceder al interior.
El registro corporal del detenido dio frutos inmediatos: ocultaba en su ropa un ordenador portátil junto con su cargador, material valorado en más de 400 euros que no dejaba lugar a dudas sobre su procedencia ilícita. La búsqueda en la sala permitió localizar además la caja original del dispositivo electrónico sobre un armario, detalle que confirmaba que el robo acababa de cometerse en las dependencias del centro comercial. Con todas estas pruebas materiales, los policías procedieron a la detención formal del hombre por un delito de robo con fuerza, pasando posteriormente por la Jefatura Superior de Policía de la autonomía para la tramitación de su caso.
Ambos arrestos culminaron con la puesta a disposición judicial de los implicados. Una vez revisadas las actuaciones policiales y las pruebas recopiladas, la Autoridad Judicial competente decretó la libertad provisional de los dos detenidos, que quedan a la espera de juicio por los delitos que se les imputan.
Estos dos casos consecutivos vuelven a poner de manifiesto la importancia de la colaboración ciudadana en la lucha contra los delitos patrimoniales. La Policía Nacional ha insistido en recordar a los santanderinos la necesidad de estar atentos a cualquier comportamiento anómalo en sus barrios: personas desconocidas que merodean insistentemente por portales, edificios o escaleras, ruidos extraños durante las horas de la madrugada o cualquier actividad que genere sospecha. Cualquier indicio de este tipo debe comunicarse sin demora al 091 o a través de la aplicación Alertcops, proporcionando todos los detalles posibles -matrículas, descripción física, dirección exacta- para facilitar una intervención policial inmediata y eficaz.













