Los sindicatos de TEKA han salido al paso este viernes con un comunicado contundente en el que rechazan tajante cualquier despido, considerando que no es la salida al conflicto abierto por la multinacional con su Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que contempla 99 salidas en todos sus centros españoles, de las que 47 afectarían directamente a la fábrica de Cajo en Santander. Después del primer día del período de consultas o negociación, la comisión sindical –UGT-FICA, CCOO y CSIF– ha dejado claro que la dirección les ha entregado la documentación legal exigida para estos procesos, pero que la van a peinar con lupa para verificar si las causas alegadas por la empresa son reales y, sobre todo, si las propuestas que ponen encima de la mesa garantizan la viabilidad futura del grupo.
La postura de los representantes de los trabajadores no deja resquicio a medias tintas: «Aquí nos jugamos el futuro de toda la plantilla, no va solo de negociar condiciones de salida, sino de arrancar un plan de viabilidad que dé garantías al resto y nos libre de tener que volver a hablar de estas cosas», han escrito en el texto, donde reiteran su oposición frontal a los despidos y explican por qué han dicho que no al listado provisional con nombres y apellidos de los posibles afectados. «Eso solo serviría para enturbiar la negociación colectiva y meter más preocupación de la cuenta en la gente, que ya está bastante tocada», argumentan, en un intento de mantener la calma en una plantilla que ve peligrar su estabilidad en la capital cántabra.
Desde los sindicatos lanzan un mensaje de «unidad y compromiso» a todos los empleados, pidiendo serenidad para no perder el norte en esta primera vuelta de tuerca del ERE. Quieren que el foco esté en desmontar las causas que esgrime TEKA –si es que aguantan el escrutinio– y en forzar alternativas que salven el grueso de los puestos de trabajo, especialmente esos 47 en Cajo que son el corazón del asunto para Santander. La negociación arranca con el pie cambiado, con los representantes laborales marcando terreno y dejando claro que no van a aceptar un tijeretazo así como así, sino que van a por todas para que la empresa ponga encima de la mesa un plan industrial que de verdad asegure el futuro y no solo sea un parche para cuadrar números a corto plazo. En la comunidad autónoma, donde la industria es pilar básico, este pulso de TEKA se sigue con lupa, porque de cómo acabe dependerá no solo la plantilla, sino el pulso económico de una factoría clave.













