Agentes de la Guardia Civil del Puesto de Suances han puesto en marcha una investigación que ha acabado señalando a un varón de 31 años como presunto autor de un delito de estafa contra su propia abuela, una mujer de 79 años que presentó denuncia al notar movimientos extraños en su cuenta bancaria. El caso se enmarca dentro del Plan Mayor Seguridad que impulsa la Benemérita para proteger a nuestros mayores de este tipo de abusos, con acciones tanto de prevención como de indagaciones a fondo cuando hay indicios de delito.
Todo comenzó a mediados de septiembre del año pasado, cuando efectivos del Puesto de Suances en Suances recibieron la denuncia de esta vecina septuagenaria. La mujer se percató de que en su cartilla bancaria figuraban múltiples anotaciones de extracciones de dinero que ella no recordaba haber hecho en absoluto. Las pesquisas iniciales confirmaron que esas operaciones se habían producido entre finales de agosto y principios de septiembre, en un cajero automático y utilizando precisamente la cartilla de la víctima, lo que apuntaba desde el principio a alguien de su entorno más cercano con acceso fácil al documento bancario.
Las indagaciones no tardaron en acotar el cerco. Los guardias civiles verificaron que las extracciones sumaban más de 5.000 euros en total, repartidos en hasta 24 operaciones distintas realizadas en ese cajero. Las cantidades variaban mucho de unas veces a otras, desde pequeños reintegros de solo 20 euros hasta otros más abultados que superaban los 900 euros en una sola tacada, sin seguir ningún patrón fijo que delatara un método concreto. Ese detalle de las cantidades irregulares y el uso directo de la cartilla –que alguien debía entregar y luego devolver sin levantar sospechas– hizo que los agentes barajaran desde el primer momento la hipótesis de un allegado con confianza plena en el hogar.
Tras peinar datos y contrastar movimientos, la sospecha recayó sobre el nieto de la víctima, un joven de 31 años que tenía acceso habitual al documento y al entorno familiar. El pasado 29 de diciembre se le notificaron las diligencias en calidad de investigado por este presunto delito de estafa, que ahora pasa a disposición judicial para que determine su alcance y posibles consecuencias penales.
Este suceso pone de manifiesto la importancia del Plan Mayor Seguridad que la Guardia Civil mantiene activo en la comunidad autónoma de Cantabria, un programa que no solo persigue delitos contra personas de avanzada edad, sino que también divulga consejos prácticos para evitarlos. Entre las recomendaciones que repiten los agentes figuran no compartir nunca las contraseñas bancarias con nadie, ni siquiera con familiares; si se hacen operaciones económicas conjuntas con parientes, asegurarse de que son de absoluta confianza; revisar con frecuencia las anotaciones en la libreta de ahorro para comprobar que coinciden con los gastos reales; y, sobre todo, denunciar de inmediato ante la Guardia Civil cualquier discrepancia que huela a estafa.
Casos como este, lamentablemente no aislados en la práctica diaria de los cuarteles, sirven de toque de atención para que los mayores extremen precauciones en el manejo de sus ahorros, sobre todo cuando hay manos cercanas que podrían aprovecharse de la confianza familiar. La Guardia Civil insiste en que cualquier sospecha debe comunicarse cuanto antes al 062, para que las indagaciones puedan pillar al intruso con las manos en la masa o, al menos, reconstruir el rastro antes de que se diluya. En Suances, esta investigación cierra un círculo que deja un regusto amargo por el vínculo familiar roto, pero refuerza el mensaje de vigilancia activa sobre los más vulnerables.













