Miles de personas se han dado cita este domingo en Silió, localidad perteneciente al municipio de Molledo, para disfrutar de una nueva edición de La Vijanera, el carnaval más antiguo de Cantabria y una de las mascaradas de invierno más reconocidas del norte peninsular. La celebración, que cada primer domingo de enero marca el inicio del año en la comunidad, ha vuelto a llenar las calles del pueblo de color, tradición y simbolismo.
La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, ha asistido a la cita, a la que se ha referido como una “fiesta viva y popular” que ha sabido adaptarse al paso del tiempo “sin perder su carácter ni sus valores genuinos”. La jefa del Ejecutivo autonómico ha resaltado el arraigo cultural de esta manifestación y su condición de “gran referente del patrimonio etnográfico cántabro”.
Buruaga ha querido reconocer especialmente el esfuerzo de los vecinos y de la Asociación Cultural Amigos de La Vijanera, cuyo trabajo ha sido “clave” para mantener viva esta tradición, documentarla y darla a conocer fuera de Cantabria. Gracias a esta labor colectiva, la festividad cuenta hoy con la Declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional y con la catalogación como Bien de Interés Cultural Etnográfico Inmaterial.
La jornada ha comenzado antes del amanecer, con el sonido de los campanos resonando por las calles de Silió para anunciar la salida de los personajes más característicos de la mascarada. Los vijaneros, ataviados con sus trajes tradicionales, han recorrido el pueblo hasta llegar al parque de La Colina, donde se ha reunido buena parte del público antes de presenciar en la plaza de la Iglesia la tradicional captura del oso, uno de los momentos más esperados de la fiesta.
A lo largo del recorrido, la comitiva ha realizado diferentes paradas en los límites del pueblo, conocidos como la raya, donde se han sucedido danzas, coplas y representaciones. Los zarramacos y el Danzarín Negro han protagonizado un animado baile, mientras que las coplas han servido, como es costumbre, para repasar con humor y crítica los acontecimientos del año recién terminado.
Tampoco ha faltado la representación de “el parto de la preñá”, que simboliza el nacimiento del nuevo año, ni el episodio final de la muerte del oso, que tiene lugar en la plaza de la Reguera y pone el broche simbólico a la celebración. Tras ello, la alegría vijanera se ha extendido por calles, bares y plazas del pueblo, donde la jornada ha continuado con un ambiente festivo hasta bien entrada la tarde.
Además de la presidenta autonómica, entre los asistentes han estado la presidenta del Parlamento de Cantabria, María José González Revuelta; la consejera de Inclusión Social, Begoña Gómez del Río; varios diputados autonómicos, el alcalde de Molledo, Joaquín Villegas Fernández, y miembros de la corporación municipal, que han acompañado a los vecinos en una jornada que vuelve a consolidar a La Vijanera como uno de los símbolos culturales más representativos de Cantabria.














