El cáncer de piel se ha convertido en uno de los tumores malignos más comunes en los últimos años, impulsado por la exposición solar prolongada y factores genéticos. Sin embargo, su detección precoz marca la diferencia entre una curación sencilla y complicaciones mayores. En veronicaruizderma.com responden a la pregunta de ¿cómo identificarlos?.Identificar cambios en lunares o manchas —como asimetría, bordes irregulares, variaciones de color, diámetro superior a 6 mm o evolución rápida (regla ABCDE)— permite actuar a tiempo con tratamientos dermatológicos altamente efectivos.
En la dermatología médico-quirúrgica, el tratamiento tópico representa una primera línea para lesiones superficiales, como el carcinoma basocelular incipiente. Cremas con imiquimod o 5-fluorouracilo estimulan el sistema inmune para eliminar células anormales sin necesidad de bisturí, ideal para zonas visibles como la cara. Complementado con criocirugía, que congela las lesiones con nitrógeno líquido, ofrece resultados rápidos y mínimamente invasivos para tumores pequeños.
Para casos más avanzados, la cirugía dermatológica se impone como estándar oro. La cirugía de Mohs, en particular, destaca por su precisión: se extirpe capa por capa el tejido tumoral, examinándolo al microscopio en tiempo real para preservar tejido sano. Perfecta para carcinomas en áreas sensibles como nariz o labios, minimiza recurrencias —hasta un 99% de éxito— y deja cicatrices discretas. En paralelo, la electrocirugía usa corriente eléctrica para vaporizar lesiones, útil en queratosis actínicas precancerosas, mientras que la terapia fotodinámica aplica un fotosensibilizador activado por luz para destruir células malignas sin dañar estructuras cercanas.
No menos importante son técnicas reconstructivas como los injertos en sello, que reparan defectos postquirúrgicos con injertos de piel fina que se adhieren como un sello, acelerando la curación en zonas expuestas. En pacientes con hiperhidrosis axilar asociada —común tras tratamientos oncológicos—, la toxina botulínica bloquea las glándulas sudoríparas, mejorando la calidad de vida y previniendo irritaciones que favorecen infecciones cutáneas.
La clave reside en la personalización: un dermatólogo evalúa el tipo de tumor (melanoma, carcinoma espinocelular o basocelular), su localización y el perfil del paciente para combinar opciones. Revisiones anuales, protección solar diaria y autoexámenes son aliados imprescindibles. Si notas algo sospechoso, consulta pronto: el 90% de los cánceres de piel son curables si se detectan temprano. En clínicas especializadas en dermatología médico-quirúrgica, como las que integran estos tratamientos avanzados, la esperanza es máxima.










