La Consejería de Industria, Empleo, Innovación y Comercio del Gobierno de Cantabria ha lanzado una serie de consejos dirigidos a los consumidores que realizan compras en plataformas online o ‘marketplaces’ como Amazon, eBay, AliExpress, Shein o Airbnb, recordándoles sus derechos en materia de información previa, plazos de entrega, desistimiento y garantías.
Estos sitios funcionan como grandes centros comerciales virtuales que conectan compradores con múltiples vendedores de productos y servicios, y están sujetos a la normativa de venta online, lo que garantiza los mismos derechos que en una tienda física. La Dirección General de Comercio y Consumo recomienda entender bien su dinámica, ya que muchas veces actúan como meros intermediarios.
Antes de comprar, el consumidor tiene derecho a una información clara sobre las características del producto o servicio, el precio final con IVA incluido, las formas de pago, las fechas y modalidades de entrega, y, si hay oferta, su duración. Si se publican reseñas, la plataforma debe aclarar si están verificadas y qué controles aplica para ello.
Tras la compra, salvo pacto en contrario, el vendedor debe confirmar la operación por correo electrónico o medio equivalente. El plazo máximo de entrega a domicilio es de 30 días, salvo acuerdo distinto; si no se cumple, el comprador puede fijar un plazo adicional razonable y, de persistir el retraso, resolver el contrato o exigir reembolso inmediato.
El derecho de desistimiento permite retractarse en 14 días naturales desde la recepción del producto sin justificar el motivo, obligando al vendedor a devolver el dinero sin penalización. Solo se pueden cargar los gastos de envío iniciales si se informó previamente, quedando a cargo del consumidor el retorno de la mercancía.
Todo producto nuevo lleva garantía legal de tres años desde la entrega, mientras que en segunda mano puede pactarse un periodo inferior a tres años pero no menor a uno. Para contenidos y servicios digitales como apps, ebooks o suscripciones, la garantía es de dos años, y los fabricantes deben suministrar repuestos durante diez años tras dejar de producir el artículo.
Los ‘marketplaces’ tienen obligaciones específicas: antes del contrato, deben informar sobre los parámetros de clasificación de ofertas (que determinan qué productos aparecen primero en las búsquedas), si el vendedor es empresario o particular —en este último caso, no aplica la ley de consumo, sino el Código Civil—, y las responsabilidades respectivas de plataforma y vendedor. También han de detallar garantías comerciales o seguros adicionales, y su rol en métodos extrajudiciales como el arbitraje de consumo.
La Ley de Servicios Digitales impone a estas plataformas identificar y verificar a vendedores profesionales, retirar rápido productos ilegales o peligrosos, y someterse a auditorías en el caso de grandes operadores. Además, deben facilitar mecanismos claros de reclamación y resolución de conflictos, informando si una venta es entre particulares —lo que excluye reclamaciones de consumo salvo contra la propia plataforma—.
Ante posibles complicaciones por la intervención de varios actores, la guía aconseja verificar la identidad del vendedor, especialmente si es de un tercer país, revisando el aviso legal, ya que reclamar puede complicarse fuera de la UE. Es clave leer las condiciones generales para conocer responsabilidades del consumidor, garantías extra, plazos de devolución, gastos de retorno y vías de reclamación.
Las valoraciones de otros compradores ayudan a minimizar riesgos, por lo que se recomienda consultar opiniones y, de tener dudas, contactar directamente con vendedor o plataforma para aclarar identidad, condiciones o detalles del producto. Por último, siempre hay que solicitar la factura, que incluye datos del vendedor y precio, esencial para reclamaciones por envíos defectuosos o defectos posteriores.
Estos consejos buscan que los usuarios de Cantabria compren con confianza en el auge de los ‘marketplaces’, recordando que la plataforma no siempre responde directamente por los vendedores, pero sí por informar con transparencia sobre clasificaciones, riesgos y vías de resolución.









