Desde hoy, un total de 32 estaciones de servicio de Repsol en Cantabria disponen de contenedores para depositar aceite de cocina usado, dentro de un convenio firmado entre la compañía energética y el Gobierno autonómico con el fin de promover la economía circular y dar una segunda vida a este residuo transformándolo en combustible renovable.
La nueva red de puntos de recogida se ha presentado oficialmente esta mañana en la gasolinera del grupo en La Albericia, en un acto en el que han participado el subdirector de Control Ambiental del Ejecutivo cántabro, Gustavo Merino; la alcaldesa de Santander, Gema Igual; y la directora de Marketing (CMO) de Repsol, Verónica Buelga.
El acuerdo contempla la creación de una red complementaria a los sistemas municipales de recogida, respetando siempre las competencias locales, de forma que los ciudadanos puedan entregar el aceite doméstico de manera cómoda y segura en los puntos de venta y atención al cliente de Repsol. Todo el material será tratado por gestores autorizados que garantizarán su trazabilidad y correcto reciclaje, contribuyendo así a los objetivos europeos de descarbonización y transición energética.
Además, la compañía se compromete a entregar cada año a la Dirección General de Medio Ambiente y Cambio Climático un informe detallado sobre los volúmenes recogidos y su destino final, información que servirá para evaluar el avance de los objetivos ambientales de la comunidad.
Durante la presentación, Merino ha destacado que esta iniciativa “refuerza la red de recogida existente para los vecinos y ayuda a cumplir las metas europeas en materia de residuos y economía circular”. Ha recordado también que el Gobierno autonómico, a través de la empresa pública MARE, trabaja en la puesta en marcha de un sistema unificado y obligatorio para la recogida del aceite doméstico en toda la comunidad, tal como establece la normativa estatal y europea.
En su intervención, el representante del Ejecutivo subrayó que este convenio está alineado con el Plan de Residuos de Cantabria, cuyo objetivo es consolidar una recogida selectiva eficiente y aprovechar materiales de alto valor añadido. A su juicio, la colaboración público-privada demuestra que el cumplimiento ambiental puede ir de la mano de la innovación y la educación, “transformando los residuos en recursos útiles y valiosos”.
Merino insistió en la importancia del papel ciudadano en el reciclaje, adelantando que la Administración autonómica continuará impulsando campañas de sensibilización para concienciar sobre el impacto que provoca verter el aceite usado en desagües o basuras.
La alcaldesa de Santander, Gema Igual, valoró positivamente la puesta en marcha de esta red en la ciudad, que “supone un paso importante hacia una gestión más sostenible de los residuos domésticos y una mejora directa para el medio ambiente”. Recordó que muchos problemas de contaminación y obstrucción en las redes de saneamiento provienen del vertido de aceites por el fregadero, y celebró que ahora los vecinos cuenten con un sistema “sencillo, seguro y accesible” para desecharlos correctamente.
Igual destacó asimismo que el proyecto reúne los principios de la sostenibilidad, la economía circular y la reducción de emisiones, “al tiempo que facilita un cambio de hábitos responsable y beneficioso para todos”.
Por su parte, la CMO de Repsol, Verónica Buelga, afirmó que la iniciativa es “un ejemplo concreto del compromiso de Repsol con la transición energética y con la sociedad cántabra”. Subrayó que el proyecto combina innovación, sostenibilidad y desarrollo económico. “Entendemos la transición energética no solo como un reto, sino como una gran oportunidad para construir un futuro más limpio y eficiente”, concluyó.












