El Gobierno de Cantabria pretende consolidar el recién estrenado Festival de Casas Regionales de España, cuya primera edición tuvo lugar este sábado en la Sala Pereda del Palacio de Festivales. La consejera de Presidencia, Justicia, Seguridad y Simplificación Administrativa, Isabel Urrutia, confirmó que esta iniciativa “nace con vocación de continuidad” y anunció que la organización de la próxima edición, prevista para 2026, comenzará “desde mañana mismo”. El encuentro, que reunió a representantes de Galicia, Castilla y León y Navarra, supuso un homenaje a las comunidades que contribuyen desde hace décadas al desarrollo humano y social de Cantabria.
Durante su intervención, Urrutia subrayó que este festival busca ser “un punto de unión entre culturas”, una jornada para fortalecer vínculos y visibilizar la vida que mantienen los centros regionales asentados en la comunidad. La consejera recordó que este evento surgió por impulso personal de la presidenta, María José Sáenz de Buruaga, y de ella misma, con el objetivo de ofrecer un espacio de encuentro a quienes “viven lejos de sus raíces, pero sienten Cantabria como su hogar”. Agradeció además el trabajo de los tres centros impulsores —el Centro Gallego de Santander, la Casa de Ávila y el Hogar Navarro— y la colaboración institucional de las administraciones de Galicia, Castilla y León y Navarra, así como de la Diputación de Ávila y el Ayuntamiento de Tudela.
El festival incluyó actuaciones del Grupo Folklórico Airiños da Terra, Tierra de Castilla Folk y el Grupo de Danzas de Tudela, que ofrecieron un recorrido musical por sus tradiciones, acompañados por proyecciones sobre su historia y costumbres. Urrutia anunció también que el Ejecutivo incrementará en 2026 las ayudas a las casas regionales y que estas se concederán mediante subvenciones nominativas, con el fin de “agilizar su tramitación y facilitar la financiación”. Actualmente, Cantabria cuenta con 17 centros regionales que representan a ocho autonomías y nueve provincias, a los que la consejera definió como espacios vivos “de encuentro, convivencia y preservación cultural” que enriquecen la identidad colectiva de la comunidad.












