El Consejo de Gobierno de Cantabria ha aprobado este jueves el cese de Manuel Joaquín Rueda Castillo como director general de Juventud, Cooperación al Desarrollo y Voluntariado, y ha designado en su lugar a Blanca Fernández González, que asumirá el cargo de manera inmediata.
Rueda, nacido en Torrelavega en 1974, es licenciado en Antropología Social y Cultural, máster en Gestión Cultural, diplomado en Diseño y Gestión de Proyectos en Patrimonio Cultural y técnico superior en Prevención de Riesgos Laborales. Funcionario de carrera del Ejecutivo cántabro, ha ejercido como jefe de Sección de Personal y Régimen Interior en la Consejería de Cultura y jefe de Sección de Fomento y Coordinación de Actividades Culturales. Desde 2019 desempeñaba la dirección del Museo Etnográfico de Cantabria.
La nueva directora general, Blanca Fernández González (Santander, 1975), es diplomada en Magisterio, especialidad de Audición y Lenguaje, y en Educación Social por la Universidad de Oviedo, además de máster en Protección a la Infancia y a la Adolescencia por la Universidad de Cantabria.
Desde febrero de 2025 ha estado al frente del Centro de Accesibilidad, Atención y Cuidados en el Domicilio (CADOS) del Instituto Cántabro de Servicios Sociales. Con anterioridad, trabajó en la Sección de Medidas Judiciales del Gobierno de Cantabria, supervisando medidas aplicadas a menores de edad y el seguimiento de los Menores Extranjeros No Acompañados (MENAS) tutelados por la comunidad autónoma.
Además, Fernández cuenta con una amplia experiencia en programas de protección a la infancia, habiendo trabajado como técnica especializada en el Programa de Acogimiento Familiar, el Programa de Intervención Familiar y en el Servicio de Atención a la Infancia, Adolescencia y Familia, al que se incorporó en 2007.
El relevo se produce a petición propia de Joaquín Rueda y se enmarca en la reordenación de distintas áreas de la Administración autonómica.
Un relevo en un Gobierno marcado por los ceses
El nombramiento de Blanca Fernández llega en un contexto de inestabilidad interna en el Ejecutivo de María José Sáenz de Buruaga, caracterizado desde el inicio de legislatura por un constante baile de cargos.
En poco más de dos años, cerca de medio centenar de altos responsables autonómicos han sido cesados o han dimitido, incluyendo consejeros, directores generales, secretarios generales y responsables de entes públicos. La presidenta defendió estos cambios como un “nuevo impulso” al superar el primer año de mandato, aunque la elevada rotación ha generado críticas en la oposición.
Una de las consejerías más afectadas ha sido la de Cultura, Turismo y Deporte, que acumula ya 15 relevos en distintos puestos, entre ellos el de la propia consejera Eva Guillermina Fernández —cesada y posteriormente nombrada directora general de Cultura—, el director general de Turismo, la directora de Cabárceno, el director de Cantur o el responsable artístico del Palacio de Festivales.
En términos globales, el Gobierno de Buruaga ha modificado a uno de cada cuatro altos cargos en solo dos años, una cifra que evidencia la magnitud de los movimientos internos. Entre los ceses más sonados destaca el del consejero de Ganadería, Pablo Palencia, que apenas se mantuvo un año y dos meses en el cargo.
El relevo de Joaquín Rueda se suma así a una larga lista de cambios que han marcado la legislatura.












