Ryanair ha materializado la amenaza lanzada la semana pasada y confirmado un drástico recorte de operaciones para la próxima temporada de invierno en España, que afectará de lleno a Cantabria. El aeropuerto de Seve Ballesteros-Santander sufrirá una reducción del 38% en su capacidad, lo que supone la eliminación completa de las rutas a París, Milán-Bérgamo, Viena y Roma, según han confirmado fuentes de la asociación Amigos de Parayas.
La incertidumbre sobre estas conexiones ya planeaba desde hace semanas, cuando la compañía irlandesa dejó de ofrecer pasajes para estos destinos en su web a partir de finales de octubre. La decisión representa un golpe severo para la conectividad regional y profundiza la tendencia negativa que arrastra la infraestructura aeroportuaria cántabra desde finales del año pasado.
La medida se enmarca en un plan global de la aerolínea que reducirá un 41% su capacidad en aeropuertos regionales españoles y un 10% en Canarias, eliminando cerca de un millón de plazas invernales. Eddie Wilson, consejero delegado de Ryanair, justificó los recortes por las «tasas aeroportuarias excesivas y poco competitivas» de Aena, advirtiendo que estas decisiones conllevarán «pérdida de inversión, conectividad, turismo y empleo en la España regional».
Además del impacto en Santander, la compañía ha anunciado el cierre de su base en Santiago de Compostela -con una inversión de 200 millones de dólares en juego-, la cancelación de todos sus vuelos desde Vigo y Tenerife Norte, y el mantenimiento cerrado de las bases de Valladolid y Jerez. Otros aeropuertos como Zaragoza (-45%), Asturias (-16%) y Vitoria (-2%) también sufrirán recortes significativos.
La aerolínea ha trasladado que desviará dos millones de plazas anuales hacia Italia, Marruecos, Croacia y Albania, al tiempo que exige a la CNMC y al Gobierno español que rechacen los «excesivos aumentos de tasas» y amplíen su congelación para proteger la conectividad regional.












